LA EDUCACIÓN NO EXCLUYENTE

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No se trata (solo) de enseñar lo que tienen que aprender, sino (también) lo que quieren aprender.
No es (forzar) aprendan como enseño, sino (forzarme a) enseñar como aprenden.
Diseño Universal de Aprendizaje (DUA), Gamificación, Aprendizajes Basados en Proyectos/Problemas (ABPs), aportes de las Neurociencias, y Pedagogía de la Emergencia, dan aportes para una Educación que apunte a Técnicas de Estudio, Estrategias de Aprendizaje y Metacognición por sobre contenidos curriculares y escolarización de la inteligencia.
(Re) pensar la Inclusión Educativa desde la no exclusión, que va más allá de Maestros (Des) integradores y Proyectos Pedagógicos Individuales (PPI).
Se trata de una concepción que se aleje de Diagnósticos (vinculados a Discapacidad) y se adentre en la Interculturalidad, el Bilingüismo, la Neurodidáctica y (re)tome preceptos y principios de la Educación del Siglo XXI desde miradas/concepciones pedagógicas como la Gestalt, la Montessori, o las mediadas por tecnologías.
En tiempos de Pandemia, modalidades virtuales y/o mixtas, dejan en evidencia que el Sistema es exclusor-expulsor, y más que en aprendizajes (significativos), continúa centrado en acreditación y certificación de saberes.
Así, se perpetúa el mal hábito de asociar aprobar con aprender, y en/desde esas prácticas, se apaga la creatividad, el ingenio y la motivación.
Una Educación con contenidos manuales, docentes analógicos y estudiantes digitales, no se acaba en esa fascinación por la “robótica” o Tecnologías Educativas (que deben ser una techné didáctica no un objetivo en sí mismo).
No (re)pensar la Educación desde el qué, cómo, para quién, para qué, mediante quiénes y dónde enseñar, lleva a (re)producir programas educativos ya obsoletos en su propia concepción, orientados a un modelo pedagógico centrado en contenidos y no en competencias, entendiendo los NAPs (Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) como información conceptual básica, cuando son herramientas/habilidades/competencias cognitivo-cognoscitivas.
La vieja (y ya anacrónica) Pedagogía Bancaria, que goza aún de buena salud, debe dar paso a metodologías de la enseñanza (modos, formas, estrategias y recursos) que abandonen el educando pasivo, y lo torne activo-participativo en la (re)construcción de conocimientos y saberes.
Atender y entender las diversidades de los perfiles cognitivos de los estudiantes, recuperar preceptos como las Inteligencias Múltiples, la Clase Invertida, y no menospreciar los neuropsicoentrenamientos es tan importante, como (re)visar la (De) Formación Docente.
El rol de los Proyectos Educativos Institucionales (PEIs) más allá de lo bur(r) ocrático, desde un “Educar para Incluir… Incluir para Educar”, se centra como base de nuevas prácticas integrales donde la Escuela pueda atender preceptos de Justicia Pedagógica y Didáctica Asertiva.
Cambiar Planes/Programas Escolares sin adaptar y adecuar nuestras didácticas a principios de viabilidad y pertinencia, o ignorando aportes de las Neurociencias, se torna mera demagogia.
A 21 (veintiún) años de la llegada del Siglo XXI, continuar con estructuras ligadas a Comenio, parece una mala praxis pedagógica que estamos (como Sociedad) pagando muy caro.
(Re)Pensar (se) en/desde/para/por esta Educación No Excluyente, atiende a (re)evaluar permanentemente nuestras prácticas, las dinámicas diacrónicas y sincrónicas que implica la Escolarización actual, y (re)considerar los objetivos educativos que cada Modalidad (Especial, Inclusiva, Rural, Intercultural-Bilingüe, etc.) atiende y representa.
Desde hábitos injustificables (pedagógicamente) como la obsesión por la cursiva (en un mundo de tipologías imprenta), hasta la necesidad de comprender el rol/función de los Docentes de Apoyo a la Inclusión DAIs) o los Auxiliares Docentes Indígenas (ADIs), el Sistema (Formal) está obligado a (re)plantearse nuevas metodologías que no se acaben en los discursos y modas de la Educación Emocional o el Coaching Ontológico.
Desde comenzar a revisar la funcionalidades de las Escuelas Especiales (en lo Terapéutico-Pedagógico) y no convertirlas en guardería- depósitos, hasta darle valor a modalidades como la alternancia (que llevan adelantes Escuelas de la Familia Agrícola/EFAs); los cambios se sucederán cuando, sean los Docentes/Educadores los que los propongan desde la investigación-acción y el armado de Bancos de Recursos (de experiencias e ideas), en lugar de “expertos” de escritorio que parecen nunca haber pisado en aula.
La No Exclusión Educativa, llegará cuando, el sistema entienda y atienda que no existe una neurotipicidad normativa, y se adentre en el Paradigma de la Diversidad mucho, mucho más allá, de la Discapacidad, y respecto a esta entendiendo que los diagnósticos no son pronósticos, menos sentencias.
Sin recetas ni manuales, la Educación No Excluyente aparece, cuando de a poco, le vayamos quitando los “apellidos” a la palabra “Educación”.

Prof. Julio Manuel Pereyra (Uruguay/Argentina)

Prof. Julio Manuel Pereyra (Uruguay/Argentina)

Educador Comunitario/Docente de Apoyo a la Inclusión.
Escuelitas Ambulantes "Caminos de Tiza"

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