“A la alfabetización debe acceder todo el mundo”

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La docente y especialista en alfabetización, Marta Zamero, charla sobre la actualidad del sistema educativo alrededor de la lectura y escritura.

Adquirir la capacidad de leer y escribir es una experiencia que marca la vida de cualquier ser humano. Para internalizarla es necesario generar metodologías placenteras para los estudiantes. Los procesos de alfabetización tienen una función social y cultural valiosísima. 

En los últimos años debido a la pandemia muchas familias debieron encarar la dificultosa tarea de enseñarles a sus hijos a leer y escribir. Niños y niñas vieron modificados sus procesos de alfabetización. 

Para reflexionar al respecto charlamos con Marta Zamero, profesora y licenciada en letras egresada de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y especialista en didáctica de la lengua, sobre la importancia de concretar acciones que garanticen un derecho fundamental. “Como país tenemos mucha conciencia y varios logros sobre la alfabetización”, afirma.

Educrear (EC): ¿Qué representa la alfabetización?

Marta Zamero (MZ): Se trata de un derecho que básicamente consiste en aprender a leer y escribir y así poder acceder a los bienes culturales de una sociedad. La participación comunitaria, política, ciudadana y cultural del ciudadano está estrechamente vinculada a la condición de alfabetizado. Nos tiene que interesar y generar compromiso pensar la alfabetización como algo a lo que debe acceder todo el mundo

EC: ¿La pandemia cambió la lógica con que pensamos la alfabetización?

MZ: Antes de la pandemia teníamos un buen diagnóstico acerca de cuáles eran los obstáculos más importantes hasta ese momento. Estos obstáculos hoy subsisten. Y sabíamos que el modo en que se enseña un contenido incide en lo que se aprende; incide de tal forma que un sujeto puede aprender una cosa u otra muy distinta.  La pandemia puso en evidencia que esta cuestión –los modos de enseñanza de la lectura y la escritura- era mucho más diversa de lo que se creía. Para algunos menos conocedores de la escuela, ha sido una verdadera sorpresa. Pero el principal cambio es que se perdió un tiempo y debemos recuperarlo intensificando la enseñanza en todos los sentidos posibles. 

EC: ¿Hubo aprendizajes que se perdieron en estos dos años?

MZ: Sí, los hubo. Cuando uno aprende en grupo, no solo aprende porque el docente enseña sino porque comparte saberes en la interacción con sus pares. Ese aprendizaje no estuvo para los chicos. Además, hay contenidos que no se pueden enseñar solo virtualmente porque requieren presencialidad. Pero también hubo aprendizajes importantes para los adultos, por ejemplo familias que tenían baja valoración de la escuela, descubrieron lo difícil que es enseñar y la cantidad de cosas buenas que les ocurren a los chicos todos los días en el aula, (y que son imposibles de replicar en el hogar). Por otra parte, en primaria, existe una falsa creencia bastante generalizada de que todas las familias pueden apoyar a la escuela y contribuir con la educación de sus hijos. Algunas escuelas incluso delegan parte del trabajo docente en las familias. La pandemia puso al descubierto la imposibilidad por innumerables razones de una ayuda efectiva para todos los chicos y eso ha creado nuevas y grandes diferencias con las que habrá que trabajar.

EC: ¿Cuáles son los problemas que atraviesa el sistema educativo?

MZ: Aunque sabemos que toda generalización es injusta, lo cierto es que se lee y se escribe muy poco en las escuelas de nuestro país. Esto se debe a la falta de metodologías explícitas, sostenidas y articuladas a lo largo de los ciclos y al abandono de algunas prácticas como la lectura en voz alta grupal, y de algunos contenidos muy ligados a la alfabetización en su sentido de trabajo intelectual, como son la reflexión sobre la lengua y los textos, el estudio de temas en profundidad, la lectura silenciosa de textos cada vez más complejos, la revisión guiada de textos. 

EC: En los últimos años proliferaron el uso de herramientas tecnológicas para la educación, ¿esto no beneficia la mejora de las capacidades de los alumnos?

MZ: Sí, creo que sí. Las nuevas tecnologías aportan mejoras indiscutibles, sin embargo detrás de ellas, y de la idea de que ahora estamos todos comunicados, etc. se esconden los nuevos analfabetos (nuevos porque ya sabían leer y escribir en el mundo analógico). Son personas que tienen las bibliotecas del mundo al alcance de un click pero sostienen que la tierra es plana. Que tienen a su alcance el acceso (porque saben leer) a datos e información fehaciente y a la consulta de expertos (porque saben escribir) pero se informan solo por redes y su vida es un meme infinito; niegan el conocimiento acumulado al tiempo que impulsan la ignorancia como algo positivo.

La escuela no funciona así. La ciencia tampoco funciona así. Para hacer ciencia es necesario estudiar mucho el conocimiento producido con anterioridad porque es la única forma de producir algo nuevo. Por eso la escuela tiene mucho por hacer con los analfabetos en ambos sentidos. La cultura digital es una cultura que requiere grados de alfabetización más complejos, de lo contrario solo sirve para crear nuevos consumidores, navegar en mares de basura donde solo existe ruido y ni siquiera es necesaria la censura porque ya nadie sabe qué hay de valioso para leer.

Hace unos meses Zamero brindó una charla sobre “La lectura como derecho” en la apertura del Ciclo de formación y actualización de mediadoras y mediadores de lectura organizado por el Plan Nacional de Lecturas de Santa Fe. Allí detalló que se debe hablar de lecturas que permiten mostrar la “pluralidad en la que queremos ubicar la escuela”.

EC: Esta mirada enfoca a que el verbo se amplió…

MZ: A veces cuando se habla de lecturas en plural se confunde lectura de textos lingüísticos con otras lecturas. Y como la lectura es un terreno hermoso para las metáforas, se termina confundiendo la lectura donde hay que procesar una lengua escrita, que requiere un dominio específico con otros tipos de lectura. En ese sentido, lo primero es una advertencia acerca de esta especificidad de la lectura en términos lingüísticos y psicolingüísticos. Lo segundo, un planteo de lecturas en plural y no solo de literatura ¿La ciencia, no se lee acaso? ¿No es necesario leer en profundidad para entender lo que teorizó un autor sobre un tema, por ejemplo? Entonces lo que encierra el plural “lecturas” señala ambas cuestiones: el necesario cuidado con un plural metafórico “lecturas” y el otro cuidado en considerar que la lectura es solamente leer literatura. En la escuela se aprende a leer literatura y ciencia. 

EC: ¿Qué se debe realizar para que los alumnos salgan leyendo fluidamente y con corrección?

MZ: Se deben realizar varias cosas todos los días en la escuela. Para ello es importante enfocar y atacar ciertos problemas que se encuentran casi todos encerrados en la metodología que organiza el trabajo de toda la institución. El sistema platea 12 años de educación obligatoria con una enseñanza que focaliza en primer ciclo el sistema alfabético de escritura; durante el segundo ciclo el texto, para ir formando lectores más avezados, con textos más largos y específicos, para culminar en la secundaria profundizando y ampliando el conocimiento de todo lo que se aprendió, accediendo a lecturas y escrituras cada vez más complejas. Esa clara asignación de los papeles que cada uno de los ciclos cumple hay que revisarla y exigirla desde los diferentes niveles de conducción. No es un problema de los chicos. 

EC: ¿Por qué no existe una metodología clara en la educación argentina?

MZ: En Argentina tenemos contenidos y metodologías para los diferentes niveles educativos y como país federal cada provincia puede decidir su propuesta. Eso a nivel abstracto. En los hechos, es ingenuo no admitir que la producción editorial marca tendencias propias, que también por su parte los autores-faro de cada enfoque impulsan sus propios libros y programas y que la producción académica respecto de este tema no está producida a lo largo del país sino altamente centralizada, a veces más afectos a reproducir teorías extranjeras que a analizar en profundidad los problemas de nuestros docentes. Plantear “una” metodología para todo el país requiere por lo menos centros que investiguen qué ocurre con determinada propuesta en colectivos con tal o cual cualidad, por ejemplo, bilingüismo, ruralidad, marginalidad, lenguas en contacto, migraciones internas, etc.

EC: ¿Cuáles son los desafíos que tenemos en la educación con respecto a la alfabetización?

MZ: Además de todo lo que he señalado, creo que el mayor desafío hoy es asumir el punto de partida en el que llegarán los chicos después de estos dos años y anticiparse a los riesgos que van a aparecer porque no van a regresar como venían antes con un proceso de sociabilización cerrado en diciembre pasado. Van a llegar más acostumbrados a la individualidad y heridos de múltiples formas. Ese escenario requiere una práctica absolutamente específica. No hay que tenerle miedo, pero no debemos perder tiempo. Leer y escribir todos los días es un norte claro y explícito para la escuela, como siempre.

Fuente: Educrear

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