¿ENSEÑANZA EN LINEA O ENSEÑANZA PRESENCIAL?

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PUNTOS DE DEBATE Y ENCUENTRO.

Dos de los elementos claves que parecían inmutables en el sistema educativo de antaño han sido trastocados en la educación post pandemia COVID19: espacios y tiempos. 

Aunque en  educación ya sabíamos  que aprender en el siglo XXI era diferente, que los tiempos eran revisables (2) y que las aulas había que extenderlas, ahora, a esa realidad, se le ha unido, que enseñar en este momento ha dejado de ser una tarea rutinaria y se ha convertido en una actividad absolutamente incierta, e incluso, una actividad insegura para la salud de las comunidades que se relacionan para aprender.

Aprendizaje híbrido. ¿Presencialidad Telemática?

Lo queramos o no, el aprendizaje ya es híbrido. Y lo es porque la vida social es híbrida. ¿Qué es esto de la hibridación? Pues que el aprendizaje se genera en dos entornos. 

Es preciso acostumbrarnos a que no existen dos realidades (una virtual y otra física) sino una única (y nueva) realidad en la que se mezclan ambas.

Estamos vinculando lo híbrido, lo blended, lo mixto, lo dual…a la situación de aprendizaje en la pandemia. Pero es imprescindible que veamos  y asimilemos que, independientemente del escenario sanitario que vivimos actualmente, una educación que desee ser válida para la sociedad actual, debe (y no es una palabra que me guste utilizar cuando escribo post), repito, debe ser híbrida. 

En los últimos tiempos escucho la idea de “presencialidad” como una forma de eliminar todo el aprendizaje mediado por la tecnología, de anti-tecnología.  Se trata esta idea, de un posicionamiento que ya es anacrónico, infructuoso y, además que es innecesario colocar en el centro del debate actual sobre la educación que necesitamos. De hecho, dando un pasito más en la acotación de términos, en círculos docentes ya se considera enseñanza presencial a la que se realiza por vídeo en vivo o streamimg, hablando ya de “presencialidad telemática”.

LO QUE DICE LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA EFICACIA DE LAS CLASES “ON LINE”

Uno de los debates más estériles que estamos promoviendo en  los últimos años se ha centrado en dilucidar,  y posicionarnos, sobre si la enseñanza presencial es mejor (ofrece más calidad en términos absolutos de aprendizaje) que la educación a distancia (on line o e-learning). Este debate, repito, improductivo, queda resuelto, no solo desde la investigación científica, sino también desde la investigación-acción de la práctica.

Para poder reflexionar sobre el tema partimos  de la base en la que coincide la práctica totalidad de la investigación científica relacionada con este aspecto y es que la educación no es buena o mala por desarrollarse  vía  on line o presencial, ya que el internet o el cara a cara, no ofrecen, per sé, ningún elemento de mejora en lo que podemos denominar “calidad” en términos de aprendizaje.

Son pocas las evidencias basadas en la investigación que comparen estas dos modalidades de enseñanza, (y muchas menos las que hay en relación a la enseñanza de en edades correspondientes a la educación obligatoria) pero hay mucha literatura que aporta estrategias y elementos a los que agarrarnos para analizar la calidad en una y otra modalidad.

El estudio más importante es el publicado 2009 en el libro «Visible Learning: A SynthesisofOver 800 Meta-AnalysesRelatingtoAchievement«. Que expone los resultados de más de 15 años de investigación realizada por el investigador australiano John Hattie y su equipo. 

En esta publicación, Hattie expone los resultados de 800 meta-análisis que aglutinaban 50.000 estudios que pretendían mejorar los resultados de aprendizaje del alumnado. El objetivo de Hattie fue calcular el tamaño del efecto de diferentes tipos de intervenciones educativas, estableciendo una especie de «ranking» de efectividad.

El tamaño del efecto promedio de este estudio fue de 0.4 y la educación a distancia solo obtuvo un 0,14 lo que indica que es probable que tenga un pequeño impacto positivo. Aunque, por ejemplo, en la misma investigación se concluye que el uso de tabletas o tecnología móvil, y de tecnología en general en primaria, sí ofrecen impacto como estrategias para acelerar el aprendizaje. 

Es decir, podemos convenir que diversificar las estrategias de enseñanza que se utilizan en el desarrollo de la educación (como la diversidad de uso a la que nos obliga la enseñanza de tabletas o tecnología móvil) es siempre un plus que se ofrece para conseguir un impacto positivo en la calidad de enseñanza, y no tanto, como puede parecer,  la aplicación de una enseñanza on line o presencial.

De acuerdo con esto, una enseñanza presencial, a modo de instrucción directa monologada, sin interacción ni pensamiento activo de los “oyentes”, es tan perjudicial o beneficiosa para conseguir efectos positivos en los aprendizajes como la enseñanza directa monologada por conferencia en streamig. 

Otro estudio importante en este terreno es el metaanálisis sobre la educación on line titulado EvaluationofEvidence-BasedPractices in Online Learning dirigido por Bárbara Means del U.S. DepartmentofEducation Office ofPlanning, Evaluation, and PolicyDevelopmentPolicy and ProgramStudiesService en 2010. 

Este meta-análisis sintetiza los datos recogidos de una amplia colección de estudios relacionados con las practicas de enseñanza on line, donde se comparan por una lado, los efectos de algunos tratamiento en este tipo de prácticas (educación en línea)  y, por otro,  la mayor o menor consistencia de esos efectos en los diferentes estudios analizados.

El falso aprendizaje en línea

Una de las conclusiones de este estudio fue acotar el Aprendizaje en línea  como aquel que tiene lugar parcial o totalmente en Internet, excluyendo de esta definición a los programas educativos que no tienen un componente educativo significativo basado en Internet. Así por ejemplo, no es aprendizaje en línea un aprendizaje por correspondencia,  (aunque sea por mail),  por televisión (aunque sea en youtube), o por videoconferencia en streaming (a pesar de usar la red como soporte). A esta definición se llega al no encontrar diferencias de efectos en el grupo de tratamiento y el de control, cuando las  variaciones de enseñanza se aplican en ellos o cuando lo hacen en modelos presenciales (cara a cara). Se trata, por tanto de lo que podríamos llamar “falso aprendizaje en línea” o aprendizaje en línea placebo.


Sin embargo, cuando los tratamientos se aplicaban en grupos de aprendizaje en línea, de los que podríamos llamar “auténticos”, entonces sí se producen diferencias en los efectos de las diferentes prácticas.

Una de los efectos positivos en el aprendizaje en línea que se evidencia es la utilización del vídeo interactivo. Otras condiciones observadas con efecto positivo fueron tanto el compromiso de los estudiantes (se observó que cuando los estudiantes, en la condición en línea, estaban comprometidos en instrucción se producían efectos positivos mayores), como la existencia de un guía o tutor de referencia en el aprendizaje en línea (se observó efecto de mejora cuando el aprendizaje en línea estaba dirigido por un instructor o en colaboración de varios instructores, en lugar de aprendizaje independiente). 

Bernard et al. (2004) y Zhao et al. (2005) encontraron también variaciones de efectos en positivo  cuando se introducían mejora en tiempos asincrónicos sobre los sincrónicos y opciones de comunicación mediada por el ordenador entre los estudiantes sobre opciones sin comunicación entre estudiantes. 

También se observó que los efectos eran mayores cuando  se combinaban diversas variables que fueron clasificadas por Clark (1983) en variables de contenido y variables de instructor. 

CONCLUSIONES

Todos estas evidencias de la investigación,  apoyan la idea de que la enseñanza a distancia no consiste en trasladar un curso presencial  a uno de los que he denominado “falsos on line”,  sino que las mejoras de  aprendizaje llegan unidas al rediseño de la instrucción en  forma de aprendizaje en línea “auténtico” al que se le incorporan oportunidades de aprendizaje adicionales.

De la síntesis narrativa de los diferentes estudios que comparan variaciones del aprendizaje en línea, se extraen algunas estrategias y condiciones adicionales que resultan, según la evidencia científica, efectivas para las experiencias de aprendizaje en línea. 

  • Flexibilización de los tiempos, proporcionando momentos sincrónicos y asincrónicos
  • Materiales adicionales a la simple instrucción directa del profesorado
  • Introducción de estrategias que fomenten las interacciones entre los alumnos.
  • Proporción de dinámicas colaborativas en línea.
  • Inclusión de mecanismos para incitar a los estudiantes a reflexionar sobre su nivel de comprensión a medida que aprenden en línea. 
  • Opciones de personalización  en la instrucción  que facilite el acceso, permanencia y progreso de todo el alumnado, incluyendo al alumnado con necesidades específicas.
  • Establecimiento de estrategias combinadas que tienden a involucrar al alumnado en  más tiempo de aprendizaje.

Los hallazgos de este meta-análisis, se toman, NO como una demostración de que el aprendizaje en línea es superior por el medio con el que se hace, sino más bien, que  la oportunidad que ofrecen los modelos en línea de combinación de estrategias educativas  en el aprendizaje es la que debemos aprovechar para proporcionar efectividad.

Soy Licenciado en Psicopedagogía y Diplomado en profesorado de EGB, por la Universidad de Murcia. También Máster en Educación y Comunicación por la Universidad UNIA. He sido maestro en el Equipo de Atención Educativa Hospitalaria y Domiciliaria de la Región de Murcia durante los últimos 7 cursos, aunque llevo más de 20 años vinculado a la atención a la diversidad. También profesor de Matemáticas en el Instituto de Educación Secundaria Juan Carlos I de Murcia. Soy Técnico Docente en la Dirección General de Innovación Educativa y Atención a la Diversidad de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

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