LA MAGIA DE ENSEÑAR Y APRENDER…

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La magia de enseñar y aprender, solo es comparable a la magia de aprender mientras se enseña.

Continuamos la segunda parte del dialogo con el profe José,  ese maestro que desde España nos inspira para la vida, desde www.politicayeducacion.com  los invitamos a continuar  disfrutando de la magia de enseñar y aprender.

En una oportunidad hablas de que la magia de enseñar solo es comparable a la magia de aprender mientras se enseña… ¿La educación es algo mágico?  Háblanos de la magia de enseñar y de aprender…  

Aún recuerdo mis años universitarios. Esos años fueron simplemente maravillosos. Recuerdo que me sentía afortunado, un privilegiado porque iniciaba un viaje que me llevaría a alcanzar mis sueños, un viaje que marcaría mi vida y que me iba a dar la posibilidad de marcar la de muchos otros que pasarían por mis manos y eso era una enorme responsabilidad, por ello debía dar lo mejor de mi si quería conseguir lo mejor de cada uno de ellos en un futuro que hoy es el más maravilloso de los presentes posibles. Fueron años de empezar a entender algunas ideas que hoy son la base de mi manera de enseñar, la necesidad de mirar con ojos de niño cada día al desarrollar mi labor docente, ser consciente de que solo lo que emociona crea la motivación necesaria para aprehenderlo y aprenderlo y grabarte a fuego que si tocas su corazón activarás su mente y con ella su predisposición a disfrutar del aprendizaje mientras lo hacen suyo.

También me di cuenta de que todos los maestros tenemos algo de magos ya que hacemos “aparecer” donde aparentemente no había nada y que la MAGIA de enseñar solo es comparable a la MAGIA de aprender mientras se enseña. Todo esto, creo que me ayudó a ser mejor maestro y sobre todo mejor persona porque ambas condiciones van unidas. No se puede ser un buen maestro sino se es una buena persona y al revés…Allí se empezó a dar forma al docente que hoy tienes ante ti…Como puedes apreciar lo que más aprendí en mi periodo universitario no lo recuerdo como parte de un libro, un capítulo o un tema teórico, sino que forma parte del conocimiento que un maestro debe tener sobre aquel a quien pretende enseñar para poder encontrar el camino más corto que te lleva hasta él y ese camino siempre, es el que va de corazón a corazón. Solo se aprende aquello que nos EMOCIONA, y esa emoción nos lleva a la curiosidad que a su vez guía nuestro interés y motivación por adquirir conocimientos y de ahí al aprendizaje solo queda…la MAGIA. Como define el gran Xuxo Ruiz , maestro-mago y proclamado ganador del Global Teacher Award 2019 que entrega la fundación india Alert Knowledge Services (AKS) y finalista en el Global Teacher Prize 2018 que concede la Varkey Foundation la palabra magisterio y magia están irremediablemente unidas dando lugar a una nueva concepción de la palabra que la hace aún más única: MAGIESTERIO que es la unión de dos artes milenarios, la MAGIA y la ENSEÑANZA. Magisterio viene de MAGIA, magia y educación están muy relacionadas, la magia es crear donde no había o mejor dicho donde parecía no haber nada. Enseñar es algo parecido, no es solo enseñar a abrir las alas y volar aprovechando las corrientes de aire, en muchos casos, consiste en mostrarles esas alas y hacerles creer en la potencia de su vuelo. Ahí está la magia de enseñar mientras se aprende cada día, la magia de hacer de lo ordinario, algo extraordinario, la magia de enseñar y aprender.

¿Cómo es el aula del profe José?  

El AULA es el ESPEJO del ALMA del DOCENTE, escuché una vez decir y creo que no hay definición más acertada.

Cuando entras en el aula, entras en un mundo mágico, entras en el lugar dónde todo puede pasar, y esa es la percepción que como maestro debes hacer sentir a tus alumnos. La MAGIA, es un concepto que siempre fue conmigo. Mi mascota en clase es un Mago, CUCURUCHO, un personaje despistado, gracioso, que se equivoca, pero aprende del error y cercano que siempre me sirvió de nexo para conseguir ese feeling que necesita un maestro con sus pequeños, aún inmersos en el animismo propio de su nivel madurativo y evolutivo. Un aula debe ser un espacio de felicidad, de ilusión y de la magia necesaria para enseñar cada día mientras aprendo con ellos. En MI AULA, NO HAY HORAS, NI MINUTOS…HAY MOMENTOS. Cada día intento que lo primero que entre en ella (el aula), sea el CORAZÓN porque al momento aparece la MAGIA y el resto no se puede contar, simplemente se vive junto a ellos de una manera que no se puede describir, es donde surge esa magia de enseñar y aprender…

El aula ideal es aquel que no está condicionado por 4 paredes, es aquel que se abre cada día para recibir las peculiaridades de quienes conviven allí, es un espacio libre de etiquetas y prejuicios donde la inclusión no es abrir la puerta sino dar la bienvenida, es un lugar de y para el disfrute y la felicidad, donde nos alegramos de los éxitos de los demás y reconocemos el error como el principio de todo aprendizaje, es la mezcla de las diferencias que lo componen, es respeto, empatía, perseverancia, resiliencia y emoción, es, en definitiva, el lienzo en blanco que vas pintando con los brillantes colores de tus alumnos… Un lugar confortable, cálido, repleto de confianza y miradas incondicionales, gestos, palabras. hacia nuestros pequeños, un espacio dónde los “peros” se transforman en ¿por qué no?, donde te das cuenta cada día que cuando más se aprende es mientras se enseña y dónde escuchar, contagiar, dar luz y descubrir y alentar los talentos de nuestros niños que serán el mayor de nuestros retos…Mi aula está pintado con los colores de la ilusión, decorado con lienzos de emoción y repleto de momentos de magia que decoran paredes y i, cuando entras en él te embarcas en un viaje mágico lleno de aventuras inimaginables …

En mi aula, las familias entran, colaboran y tienen voz como elementos básicos del proceso. Su función es vital a nuestro lado. Está claro que la INTELIGENCIA es el motor, la VOLUNTAD será la gasolina, pero la EMOCIÓN que todo lo engrasa, será la responsable de que se produzca la MAGIA del aprendizaje…

La magia de enseñar solo es comparable a la magia de aprender mientras se enseña.

Tienes un lema: “Toca su corazón y activarás su mente”…  

CUANDO EL CORAZÓN ES TOCADO CON TAL IMPACTO, EL CEREBRO EMPIEZA A FUNCIONAR…”

El papel del docente y su manera de entender nuestra maravillosa labor, se antoja crucial, sabiendo que MARCAMOS VIDAS y que esta marca, indeleble en muchos casos, puede ser positiva o negativa. Siempre he creído y he valorado, que los padres te regalan aquello más preciado que tienen, SUS HIJOS, para que les ENSEÑES y CONVIVAS CON ELLOS MUCHAS HORAS AL DÍA,( la palabra enseñar abarca desde mi punto de vista mucho más que empujar los conocimientos que aparecen de forma secuenciada en las páginas de un libro desde la pizarra, esperando que puedan ser recibidos por 28 CORAZONES que te miran de 28 maneras diferentes., va más allá…), por lo que es necesario devolverles esa confianza en forma de honestidad, de trabajo y esfuerzo por algo tan simple cómo es llevar a cabo la MEJOR PROFESIÓN DEL MUNDO: LA DE SER MAESTRO… También es necesario ganarte esa confianza, y acompañarles en el camino…A veces es necesario tener esa pizca de EMPATÍA, que me acerque a aquello que es inherente a su labor como padres, sus dudas, sus miedos, sus errores… para poder conectar con ellos…Si los tienes a tu lado, ya tienes mucho ganado…No soy de los que piensan que el equipo PADRES y el equipo MAESTROS deban ocupar posiciones separadas, o equidistantes, sino que deben ir en PARALELO, con numerosos puntos de unión, pero siempre mostrándose respetuosos los unos con los otros y respetando cada uno su labor o faceta , siendo esta sin duda, una manera de acercar a una familia a esa persona que pretende ayudarles en la difícil de ACOMPAÑAR A SUS HIJOS EN EL MÁGICO VIAJE A HACERSE MAYOR…

Yo siempre he dicho a las familias, en casi todas mis charlas, que mi principio fundamental es sencillo a la hora de enseñar, tan sencillo que es extrapolable a ellos mismos y a cualquier ciudadano y persona del mundo: “UN NIÑ@ FELIZ, APRENDE LO QUE SE PROPONGA”, y así es, si el niño está a gusto, se siente valorado y escuchado, se siente importante y siente en él esa confianza que nosotros como maestros le trasladamos, su capacidad de aprender aumenta hasta lo inimaginable…

Como maestros que somos y así debemos tenerlo presente siempre, somos un REFERENTE para nuestros alumnos y por tanto y es muy importante darle la importancia que este hecho tiene, crearemos una huella indeleble en ellos para lo largo de su vida…La profundidad de la huella y la fuerza que ésta tenga, dependerá en gran medida de la capacidad y las estrategias que tengamos en nuestra interacción con ellos.

Un buen maestro debería ser la suma de su VOCACIÓN, su DEDICACIÓN, su PROXIMIDAD, su EMPATÍA, su saber ESCUCHAR, su RESILIENCIA, su AMABILIDAD, su carácter DIVERTIDO, su afán por ENSEÑAR A APRENDER Y SUS GANAS POR APRENDER A ENSEÑAR, por su CREATIVIDAD, su capacidad de ADAPTACIÓN AL MUNDO Y A SUS ALUMN@S, su COHERENCIA, por saber INTEGRAR y favorecer la educación INCLUSIVA reconociendo que TODOS SOMOS DIFERENTES, por ser INSPIRACIÓN, por no RENDIRSE NUNCA, por MOTIVAR, por RECORDAR ( no hay buen profesor que no tenga buena memoria)  y por ORIENTAR, GUIAR, ALENTAR Y CONFIAR EN/A ELL@S cada día y decírselo a cada momento..

Un maestro debería, cada día, pensar así: – ¡Soy afortunado porque trabajo en lo que me gusta y eso es maravilloso!

¿Cómo ves a la escuela pospandemia? ¿Cómo debe ser la escuela del siglo XXI? 

Hablar de la “nueva normalidad” en la vuelta al cole se me antoja complicado sin volver la mirada atrás y retomar aquella otra normalidad que nos vimos obligados a “crear de la nada”, cuando la vida se nos paró hace ya demasiados meses. Hoy estamos viviendo en el aula un curso peculiar, extraño, un curso que nos está ayudando a valorar aún más todo lo que dejamos atrás y nos está haciendo aprender a sentirnos orgullosos de todo lo que hemos aprendido a ganar para compensar tantos momentos y sentimientos confinados que hoy hemos conseguido retomar de distintas maneras que nunca hubiéramos pensado. Por lo tanto y como yo intento trabajar a diario en el aula este curso, no nos vamos a quedar con lo que hemos perdido, sino que vamos a valorar lo que nos ha enseñado a ganar todo esto…

Cuando el COVID 19 irrumpió en nuestras vidas, me preguntaron acerca de cómo planteaba las clases, confinado desde casa y en una situación anómala, casi adversa, lo primero que me vino a la cabeza, una semana después de empezar este aislamiento forzoso fue algo así como:

Enseñar en época de virus… ¿Realidad o expectativa?

He aquí el dilema y he aquí la solución…Podría contaros como sobrellevé esta situación desde casa, como me dediqué a planificar y secuenciar contenidos de manera sistemática para poder compartirlos con mi alumnado y sus familias para que les resultara lo más sencillo posible acceder a ellos. Podría hablaros de las bondades de distintas plataformas digitales que visité, investigué y sobre las cuales indagué durante días buscando la manera de no convertir un proceso natural y lleno de emoción, el acto de enseñar, en un tedioso momento carente de toda emoción a través de una pantalla. Pero sería faltar al sentido común, ese que dicen por ahí, suele ser el menos común de los sentidos… En ese punto me di cuenta que los deberes no eran para ellos, eran para mí, que era yo quien me tenía que poner como tarea no perder a mis alumnos y sus familias en estos días, que mi misión no era abastecer de material a familias saturadas y agobiadas por la situación sino acompañarles desde aquí en estos momentos, tranquilizarles, mostrarles todo mi apoyo como maestro y como padre y escucharles, principalmente escucharles haciéndoles ver que si están preocupados por la educación de sus hijos , intenten hacer una bola con esa preocupación y me la pasen a mí que sabré que hacer con ella… Me he dado cuenta de que entonces, mi rol de maestro no era el de ser una carga más, sino una solución, que debía sumar con mi trabajo y no restar…Que, en muchas ocasiones, la mejor manera de enseñar no llega en un libro, sino que lo hace en  palabras que salen del corazón, gestos, una mirada INCONDICIONAL y en sentir ese aliento detrás de uno que te hace afrontar cualquier situación de una manera menos traumática…

Es entonces cuando te dabas cuenta de que estábamos viviendo un momento casi histórico, una situación que con el paso de los días se fue complicando y con ella, fue arrastrado la vida de miles de personas que, por razones laborales, familiares, personales…  tuvieron que cambiar hábitos, rutinas y maneras de enfocar lo que se les venía encima…Mientras miles de familias luchaban con sus miedos, temían por su salud y la de sus seres queridos, temblaban al ver la repercusión del dichoso virus en sus trabajos, en ese maremágnum vital entraba yo con mis tareas, mis fichas para imprimir, mis recursos que ofrecía de manera altruista porque pase lo que pase, el sistema nos obligaba a hacerlo. Las plataformas se colapsaban de materiales, trabajos y recursos sin parar de distintas áreas. Mientras, familias enteras hacían virguerías para alternarse a cuidar de sus hijos, teletrabajar, hacer la compra dando ratitos al otro para aprovechar, utilizar o compartir, en el mejor de los casos el único portátil que había en la casa y sin contar que la impresora faltaba… Y los maestros, mientras, mandando más y más fichas como si de ello dependiera la vida de esos niños… Es por ello, que hacer un ejercicio de coherencia y sentido común era necesario. Replantearse la tarea como algo que ayudara a mantener rutinas, que liberara tensiones producidas por no salir durante bastantes días, que les distrajera y les hiciera evadirse y que fomentara habilidades sociales y autonomía, que propiciara encuentros que cuando la vida era rutinaria exigíamos y pedíamos. Que se aprendieran a valorar los pequeños grandes detalles de quienes nos rodeaban, a compadecerse del vecino y a empatizar con los demás, a ser agradecidos y dar sin esperar nada a cambio…

Que el verdadero objetivo no es terminar el libro, ni las fichas, ni siquiera saber más, que el verdadero fin de todo esto es volver a encontrarnos todos de nuevo, sanos y felices con ganas de volver a recobrar la vida que se había parado sin previo aviso. Si lo que mandaba era útil y ayudaba, entonces genial, pero si creaba ansiedad o agobios había que apartarlo…Además, seamos coherentes, no todas las familias tenían la misma situación y proponerles que se enfrentaran a una pila de trabajo a todos por igual y con las mismas capacidades no era sino una incongruencia por mi parte. Educar es un acto que trata de IGUALAR nunca de abrir una brecha atendiendo a las diferencias de cada núcleo familiar… Y me puse como deberes, que los suyos, no fueran una obligación sino un momento de desintoxicación emocional, de risas, juegos y terapia. Les escribí, lo hago mucho, casi a diario, para recordarles que estoy ahí y siempre estaré, a su lado, al lado de mis pequeños y que juntos pasaremos esto porque, ante todo, somos un equipo…

Les pedí que utilizaran el material como recurso, como herramienta y como estrategia para alcanzar el fin, que lo organizaran según sus circunstancias, sus necesidades y sus posibilidades. Como docente valoré su esfuerzo por hacer cursos intensivos para utilizar plataformas digitales de la noche a la mañana, para intentar compensar la falta de recursos, por cargar con una responsabilidad más sobrevenida mientras pensaban como vas a llegar a fin de mes con todo esto… La vida está marcada por distintas prioridades donde SIEMPRE la salud y el bienestar debe prevalecer sobre el resto y en ese momento más que nunca.

Era el momento de intentar naturalizar la situación y para ello había que poner a disposición del sistema educativo un nuevo e innovador método de aprendizaje. Está el ABP (aprendizaje basado en proyectos), ABJ (aprendizaje basado en juegos) y muchos más, pero ha llegado el momento de añadir uno nuevo: el ABSC (Aprendizaje Basado en el Sentido Común), uno que hace mucha falta y que nos ayudará en situaciones como esta. Vamos a poner a los niños en el centro de todo como debería ser y aprovechar estos días no solo para hacer deberes sino también para que aprendan rutinas como hacerse la cama, ayudar a recoger, leer un cuento junto a sus familiares, que como no podían salir que se llamaran entre ellos y hablaran, aprendieran a escucharse que falta nos hace, que se cuenten cosas que dibujen, rían, lloren, recorten, jueguen a la plasti, hagan puzles, hasta si me apuráis que se aburran, que eso desarrolla el ingenio. …en definitiva que sean autónomos que es mucho más importante que hacer 10 ejercicios diarios, creedme… Intentamos que los niños siguieran con su aprendizaje lo mejor que pudimos, familia y escuelas, juntos, que no consistía en nada más que prepararse para la vida y para eso, estábamos ante una de las lecciones más valiosas posibles, aprender a surfear momentos, subiéndote  a la ola de los que merecen la pena y a bucear entre los que parecen ahogarte saliendo a la superficie con más fuerzas aún… Ahora entenderemos eso que nos decía el profe acerca de tolerar las frustraciones para valorar aún más las alegrías…

Espero que esta situación nos haya hecho crecer como personas y como sociedad a todos y de una vez por todas y  hayamos aprendido a valorar lo que es importante y lo que no lo es…Pero a  lo que seguro nos habrá ayudado, como maestros, será  a entender que son situaciones excepcionales, donde aparecen las personas excepcionales y donde el equipo que forman FAMILIA-ESCUELA es vital y su papel es crucial en este viaje que llamamos EDUCACIÓN, y que en sus manos están muchas de las llaves que abrirán grandes puertas en el futuro de sus hijos…Para ello, y desde la escuela se les debe transmitir ese protagonismo  y darles además de las herramientas necesarias para ello, además de guiarles y mostrarles estrategias para ese fin… Todo esto, que fue lo que me propuse hace meses y a distancia, intento que sea la MAGIA que inunde mi aula cada día, porque más allá del cómo, el dónde y el cuándo, si TOCAS su CORAZÓN, ACTIVARÁS su MENTE.

¿Qué debe fortalecer hoy el docente? 

Creo que todo el aspecto emocional que tan importante es hoy en día y más en situaciones como la que estamos viviendo aún es el eterno desconocido y sus bondades poco aprovechadas dentro del aula.

Si tuviera que empezar de alguna manera hablando sobre las EMOCIONES y su repercusión en el aula, debería ser, hablando de las bondades que la inteligencia emocional tiene en el aprendizaje y crecimiento personal de mis alumnos durante el viaje educativo que recorremos juntos, también podría hacerlo desde la perspectiva docente en cuanto a la cantidad de soluciones de enseñanza-aprendizaje que me abre la regulación, conocimiento y utilización de herramientas emocionales para resolver conflictos, gestionar situaciones educativas y crear otras dónde no parecían existir. Pero antes, deberíamos explicar un poco más en qué consiste y qué conocemos por inteligencia emocional.

Los expertos dicen que la inteligencia emocional es una habilidad de los seres humanos para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de las demás.

La inteligencia emocional precisa de un profundo análisis y esfuerzo por entender el comportamiento emocional, tanto el tuyo propio como el de los demás, además de los motivos que pueden haberlo provocado. Este razonamiento nos lleva a otro pensamiento, aquel que se sustenta en la idea de que las emociones no son ni buenas ni malas, sino que son en sí mismas, necesarias. Que se deben legitimar y permitir en su esencia natural mientras se dota a los niños de herramientas que ayuden a controlar la conducta derivada de ella, que, en la mayoría de los casos, es el principal obstáculo con el que nos encontramos. Es ahí donde la figura del adulto que las trabaja es vital, debes ser capaz de creer en aquello que enseñas, debes ser capaz de regular tus propias emociones para enseñar a regular la de los demás y debes ser el oasis diario del que beban tus alumnos, fomentando en la práctica de forma natural, aquello que expresas con la palabra…

Si nos apoyamos en algunos modelos teóricos, como el planteado por Gardner, y su modelo de inteligencias múltiples, se puede asumir que la inteligencia no debería ser algo unitario o a la que podamos dar un único valor general, sino que podemos entenderla y plantearla como un complejo de varios factores susceptibles de ser analizados independientemente. Según este modelo, el que un niño tenga unos brillantes resultados académicos no es condición suficiente para vaticinar que dicha persona vaya a desenvolverse en la vida de una manera eficaz en todos sus niveles, entendiéndose por estos, el profesional, social, sentimental, familiar… Por ello, el conocimiento, control y utilización positiva de nuestras emociones forman parte del proceso de enseñanza que como seres sociales asumimos al llegar a este mundo.

Partiendo de esta idea, es fácil adivinar que, si unimos al bagaje educativo el componente emocional, podemos conseguir unos resultados asombrosos en todos los aspectos.

Solo se aprende aquello que nos EMOCIONA, y esa emoción nos lleva a la curiosidad que a su vez guía nuestro interés y motivación por adquirir conocimientos y de ahí al aprendizaje solo queda…la MAGIA.

La educación emocional es una de las grandes tareas pendientes de nuestra sociedad, no ya solo en el ámbito escolar, donde es desaprovechada, sino en el flujo de relaciones que componen nuestra base social, dónde aún podemos considerarnos analfabetos emocionales…

El desarrollo, conocimiento y control de nuestras emociones y las de los demás, la prevención de los efectos negativos que tienen en nosotros y en nuestro entorno las emociones negativas, la gestión emocional del aula como parte importante del proceso, el desarrollo de la habilidad para generar emociones positivas en uno mismo y en los demás, el desarrollo de competencias emocionales que me den pie a enfrentarme de una manera óptima a situaciones cotidianas, la habilidad para automotivarse y creer en uno mismo siempre a partir de la mirada incondicional del maestro y adoptar una actitud positiva y real ante la vida son algunas de las posibilidades que nos ofrece la inteligencia emocional cuando decidimos introducirla como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje…

De la misma manera, se pueden constatar resultados tales como el aumento de habilidades sociales y de relaciones interpersonales satisfactorias, mejora de la autoestima y disminución de conductas sociales negativas o problemáticas, mejor adaptación escolar y social, capacidad de conocer, gestionar y controlar las emociones y las conductas derivadas de ellas…en definitiva, la adquisición de unas herramientas emocionales básicas desde las que partir para la consecución de otras habilidades académicas que están muy unidas.

Si entendemos que el fin de la educación es el pleno desarrollo de la personalidad integral del niño y en este desarrollo se distinguen dos aspectos; el cognitivo y el emocional, siendo el primero el que siempre recibió un énfasis especial, en detrimento del segundo, olvidado casi por completo dentro de la faceta educativa, nos daremos cuenta de que es hora de devolverle la importancia que merece y otorgarle su importancia dentro del aprendizaje…

Pero en todo este proceso, es imprescindible un cambio del rol de profesor, vinculado desde el principio a la transmisión de conocimientos sin más. Algo que, con la llegada de las nuevas tecnologías, se hace más visible ya que el conocimiento es accesible fácilmente y desde cualquier sitio, ya no siendo el docente el centro del mismo, sino que pasa a ocupar un papel más de apoyo, gestión y elaboración de herramientas de apoyo al alumnado en este proceso. Ese cambio se fundamenta en la idea de que no nos recordarán por lo que les enseñamos, sino por la huella emocional que dejemos en ellos….

En mi aula, el ALTRUISMO, LA EMPATÍA, LA RESILIENCIA, LA PERSEVERANCIA, LA ASERTIVIDAD, LA COOPERACIÓN…son palabras que se emplean y se conocen de manera natural en resolución de conflictos, debates, diálogos… Han sido trabajadas y adquieren el mismo valor en el día a día que otras que todos utilizamos…

¿Cómo incorporamos el mundo real al aula?, ¿cómo trasladamos el aula a la vida diaria de los alumnos? 

En clase, me encanta hablar con mis niños, cualquier momento es bueno para hablar, para enseñar y sobre todo para escuchar…

Es más fácil acercarles a lo que les queremos enseñar si utilizamos para ello situaciones, entornos o personajes que les sean motivantes y cercanos, que sean parte de su andadura por la vida y por tanto se puedan contextualizar dentro de un marco que les cree interés y despierte su curiosidad…

Para trabajar la cooperación, el trabajo en grupo, la ayuda entre iguales etc… Siempre utilizo el ejemplo de los indios, y les cuento su historia y filosofía de vida…

Los indios, son un ejemplo de cooperación, de ayuda, de planificación y de trabajo en equipo. Ellos, siempre se agrupan en grupos, más grandes que los nuestros en clase por supuesto, se llaman TRIBUS. Cada tribu o equipo está compuesto por distintos miembros con distintas cualidades que ponen al servicio de la TRIBU. Es decir, son altruistas, ofrecen desinteresadamente al grupo aquella habilidad en la que destacan y de esta manera mejoran al grupo.

Su lema de vida es “¡SOY LO QUE SOY GRACIAS AL GRUPO AL QUE PERTENEZCO! TODOS PODEMOS APORTAR ALGO AL GRUPO AL QUE PERTENECEMOS, Y AQUELLO EN LO QUE DESTACO, EN LO QUE SOY BUENO, AL SERVICIO DEL GRUPO, ¡ME HACE MEJOR A MI…Y A LOS DEMÁS!!!”

De esta manera, intento que aprendan que somos seres grupales por naturaleza, que todos tenemos algo por lo que somos especiales, tenemos habilidades que podemos poner al servicio del conjunto y que estas habilidades no siempre tienen que responder a las áreas que se trabajan en clase. No sólo se es bueno en mate, en lengua o inglés, puedes ser bueno en creatividad, dibujando, ordenado en tus trabajos, limpio, puedes ser maravilloso proponiendo ideas, gestionando un grupo, puedes ser un gran interlocutor a la hora de exponer ideas…

Todas estas habilidades se deben trabajar a diario en el aula, porque son parte de la globalidad de una persona, nadie sabe cuál será el trabajo de nuestros niños el día de mañana, quizás trabajen en algo que aún hoy ni existe…Hace unos años, si nos decían que ser youtuber sería un trabajo, y que estaría remunerado e incluso valorado socialmente cada vez más, no lo creeríamos, pero ahí está…

No podemos pretender que todos nuestros alumnos sean matemáticos, sean médicos, abogados, profesores… tenemos que dejar que sean ellos quienes encuentren esas habilidades intrínsecas que les llevarán el día de mañana a ser grandes profesionales en cualquiera de las ramas profesionales que hay o habrá…

El maestro debe guiar, mostrar ese potencial y conseguir que el niño, sea consciente de esa capacidad que tiene y buscar la manera de convertirla en algo que le sirva el día de mañana.  No quiero 28 niños de 10 en cada área, pero si 28 niños con las ideas claras de que esperan y cómo quieren organizar su vida cuando salgan ahí fuera…Para eso les debemos dotar de un espíritu crítico, de una capacidad emocional necesaria para enfrentarse al mundo, la empatía para gestionar sus emociones y adivinar las de los demás, el altruismo para no ser seres egocéntricos y poner al servicio del grupo mis habilidades, algo que hará que yo sea el primero que me enriquezca con las habilidades de los demás y mejore individualmente, la perseverancia como motor del cambio, nada se nos regala, todo llega cuando afrontas las cosas de una manera positiva y la resilencia para que  cuando veas una piedra en el camino la conviertas en un mirador desde dónde atisbar posibles soluciones…

Pero para llegar aquí, para cambiar el modelo de educación que tenemos, lo primero que tenemos que hacer es desmontar la educación actual…Es necesario desaprender primero para volver a aprender…

Desde que un niño entra en la escuela, empieza a formar parte, la mayoría de las veces, de un sistema educativo de carácter punitivo. ¿Qué significa esto? Significa que le introducimos en una vorágine de normas, obligaciones, demandas… que les roban parte de su infancia y les coartan cualidades inherentes a cualquier niño, cualidades que por defecto intentamos abolir dentro del aula la mayoría de las veces. Debes estar sentado, quieto, atento… Les limitamos características propias de la infancia y les hacemos ir perdiendo creatividad, pasión, libertad de expresión… Cambiemos el chip y ¡bailemos más!

Queremos, presumimos de educar para conseguir un pensamiento crítico en nuestros alumnos, pero… ¿les escuchamos? Es importante que se sientan seguros, se les de voz, y se les dé opción de opinar, de dar ideas que mejoren la convivencia, de sentirse partícipes en su día a día en la escuela… Si no les escuchamos, ¿cómo les podemos pedir que sean críticos en su pensamiento?…

Dejémosles ser niños… ¡BAILEMOS MÁS!

¿Es posible una educación sin una visión social? 

Para esta pregunta, una respuesta más escueta pero no por ello menos importante y cargada de significatividad y rotunda… ¿Alguien duda ya de que la evolución social va íntimamente ligada a la educación que tenemos? Invertir en educación es invertir en desarrollo, inversión a largo plazo ya que los resultados se verán en un futuro y no se recogen con la celeridad que a todos nos gustaría y es ahí donde la mayoría desiste y dejan de prestarle atención y buscar soluciones. Pero hay algo que no podemos olvidar, el FUTURO, en EDUCACIÓN, como casi todo en la vida, EMPIEZA HOY.

Daniel A. Traverso

Daniel A. Traverso

Docente y Columnista

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