EL TRABAJO EN TIEMPOS DE LA AUTOMATIZACIÓN

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EL TRABAJO EN TIEMPOS DE LA AUTOMATIZACIÓN

DESAFÍOS ESTRATÉGICOS

“América Latina, el subcontinente donde conviven ciudadanos de tres siglos diferentes y donde existe riqueza digital y pobreza analógica”.

En tiempos de la cuarta revolución industrial, donde el avance vertiginoso de la tecnología es moneda corriente, uno de los grandes interrogantes que causan temor e incertidumbre con fundada razón, es el impacto y los efectos que la automatización trae consigo en lo referente al mercado laboral, es decir hasta donde puede afectar sus consecuencias en el cotidiano vivir de los seres humanos; a esto también le debemos sumar que los últimos avances y los que vendrán en robótica e inteligencia artificial, han reactivado este debate con una mirada pesimista en torno a un futuro próximo.

Lo cierto es que hay diversas ópticas para entender y mirar ese futuro próximo que tantas preocupaciones causa a la mayoría de las personas, que hoy por hoy, gozan de un puesto de trabajo que da dignidad a su vida como a su familia,y que ven en el avance tecnológico una amenaza inminente, a esa fuente de ingresos.

A prima facie existe la creencia que el tsunami tecnológico llevara al desierto laboral, pensamiento que en la actualidad no es tal, y la historia así lo demuestra, cada vez que ocurrió a través del devenir de los tiempos el avance en las distintas revoluciones industriales, terminan por crear más empleo del que eliminan, ésta es una postura que comparte el Foro Económico Mundial (WEF), entre varios organismos más.

Pero a los efectos de ir dando forma y contenido al presente, en base a estudios serios en los últimos años, emanados y analizados por expertos (Carl Benedickt Frey y Michael A. Osborne) de Oxford que alerto al mundo, indicaba que un 47% de los empleos en el mundo corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con IA en los EEUU durante los próximos 15 a 20 años.

Aquí radica la gran preocupación existente a la fecha y que además se acentuara con el contexto pandémico que atravesamos y donde la virtualidad tomo la posta en el trabajo, en la educación, en la salud y en los principales aspectos de nuestras vidas.

Lo que no podemos dejar de expresar es que en todo proceso donde se inició una nueva revolución en la historia, siempre fue convulsionada, no se conoce ni se tiene datos de algo pacifico, y por eso es dable advertir que, en los últimos años varios empleos han quedado ya obsoletos, merced a que la automatización ha crecido y lo sigue haciendo en forma exponencial, totalmente distinta y acelerada a cualquier etapa que se conozca en la historia de la humanidad.

Algunos ejemplos de lo recientemente esbozados, podemos mencionar los siguientes: las operadoras telefónicas, los ascensoristas, los barrenderos en las calles, como así también las diversas actividades de obreros de fábricas factureras. En países de primer mundo han desaparecido el personal de atención al público en los bancos, quienes cobraban estacionamientos en los parkings de los aeropuertos, los meseros en restaurantes e incluso el oficio de chefs, pero no solo los trabajadores de tareas manuales se ven amenazados de acuerdo a estos estudios sino también los conocidos como trabajadores de cuello blanco, entre ellos: periodistas, abogados, contadores, médicos, agentes de seguros, entre otras; resumiendo la automatización esta alcanzado a toda profesión existente.

Este fenómeno conocido como el Desempleo Tecnológico y admitido por personajes como Bill Gate y Mark Zuckerberg y expresaron que podía ser uno de los grandes conflictos del siglo XXI. Gate por su parte agrego que la tecnología con el correr del tiempo, va a reducir la demanda, en especial los empleos que requieren menos habilidades y fácil de reemplazar.

A todo lo expuesto existe otra mirada en torno a ello, grandes empresas mundiales que sin dudas están automatizando el 99% de sus compañías, argumentan que con el transcurrir del tiempo ira creciendo la productividad y a su vez creando cientos de nuevos empleos; y de esta afirmación la historia está colmada de ejemplos, esto no quiere decir que ocurra lo mismo ante este nuevo e inédito escenario que estamos viviendo y transitando; pues la automatización cada vez está más consolidada, los avances de la Inteligencia Artificial son impresionantes y la vertiginosidad de la tecnología es indetenible.

El impacto de este fenómeno sin dudas se hace más claro y visible con el devenir del tiempo, por ello es necesario e imperioso buscar soluciones adecuada a una realidad que no podemos negar, es decir negarla seria el peor error que podríamos cometer, por eso enfrentar el mismo con la madurez e inteligencia necesaria, es el camino para poder ponernos en consonancia con el tiempo en que vivimos.

Ahora bien, antes de analizar en profundidad, tan compleja y delicada temática, si tenemos en cuenta la Ley de Moore, la capacidad de una computadora aumenta 100% cada 18 meses, es decir que de acá a 10 años la capacidad de los dispositivos de hoy aumentaran a casi 10.000%, y esto sin dudas más allá del optimismo y más aún del pesimismo, no cabe duda de que cambiara el mundo tal cual lo conocemos, y esa aceleración a que se hace alusión en la parte computacional no solo se aboca e esa área sino también a la robótica, a la biotecnología, y a la nanotecnología entre otras.

Hay otra corriente de pensamiento que esgrime que se va creando una polarización laboral donde solamente subsistirán los trabajadores con mayor y menor educación y quienes se hallen en el medio de estas antípodas serán los más afectados, uno de estos estudios emanados de la London School of Economics y el ultimo del famoso Instituto MIT.

Aunque es necesario admitir que lo más estudiado en la actualidad son los estudios que fueron realizados por Frey y Osborne en Oxford quienes a través de un estudio algorítmico y de este trabajo conformado por una gran masividad de datos, surgió que los empleos que tienen el 99% de probabilidades de desaparecer el próximo año, de hecho ya lo están haciendo y entre ellos se hallan: los telemarkets, los vendedores de seguro, los auditores de cuentas los bibliotecarios,  agentes aduaneros, etc.

Luego con el 98% de porcentaje en rojo aparecen los árbitros deportivos, empleados administrativos, empleados bancarios, inspectores de compañías de seguro, etc.; con el 97%: las operadoras telefónicas, vendedores de tienda, agentes de bienes raíces, los recepcionistas, los camareros, con el 96%: los cocineros, secretarias administrativas, conserjes de hoteles, taxistas, mensajeros y camioneros, guías de turismo, técnicos dentales, técnicos farmacéuticos, carniceros, asistentes de abogados y así sucesivamente…

¿Entonces por y para donde direccionar nuestra mirada y la de nuestros hijos para poder entender lo que ocurre con el Desempleo Tecnológico en el mundo y que soluciones posibles están a nuestro alcance para poder enderezar esta realidad? 

En primer lugar, innovar es el paso necesario para comprender el nuevo escenario que nos presenta este siglo XXI. Además, es imprescindible la formación académica y las habilidades como la creatividad, la originalidad, la inteligencia social, la inteligencia emocional, la resiliencia y la empatía; serán clave para todas las profesiones del futuro, de las cuales el 90% de ellas aún no se han creado.

Si hay algo que tenemos claro es que los trabajadores del futuro serán cada vez más independientes, se avecinan tiempos del proletariado digital, y sin dudas que los trabajadores van a tener que reinventarse sus trabajos como ya lo hacen los jóvenes, hacer una reingeniería y reimagimar su futuro, mucho más que sus padres; de acuerdo a un estudio del WEF señala que entre el 75 y el 80% del mercado laboral de los países industrializados en 2030 estará compuesto  por trabajadores independientes o temporales. Repito muchas de esas profesiones aun no existen porque se irán creando con el devenir de los tiempos.

Ante el paso indetenible de todo lo mencionado más arriba, se hace imperioso la necesidad de crear y construir un nuevo contrato social tecnológico, que conste de 3 elementos muy importantes: la geopolítica de los robots, la tecno-gobernanza y la cognificación. Por eso la mitad de la biblioteca o aquellos que cuestionan el estudio llevado adelante por los Frey y Osborne en Oxford, argumentan que el estudio que dice que el 47% de los empleos desaparecerá, no es así porque ese análisis establece los empleos en su totalidad sin distinguir las actividades que cada uno de esos empleos desempeña, por ejemplo: los médicos, estos serán asistidos por máquinas de última generación en resonancia magnética o escaneo cerebral mucho más eficaz a través de la IA.

Pero eso no significa que la actividad de los médicos va a desaparecer al contrario se va a enriquecer con ese tipo de asistencia tecnológica. Entendido así el riesgo de la automatización disminuye bastante, otros ejemplos a tener en cuenta: en países donde hay mayor densidad robótica del mundo es donde hay más empleo robusto.

Otro caso se da en la industria automotriz, muy importante por ejemplo para nuestra región (Latinoamérica), y nuestro país es un actor importante en esta materia junto a México y Brasil (genera 3.000.000 de puestos de trabajos). Las grades automotrices del mundo aumentaron en los últimos años de modo muy importante su dotación de robots, pero también aumentaron mucho el empleo con las autopartistas de los países periféricos. Con este criterio, el aumento de la densidad robótica, no significo una disminución de comercio, ni del empleo industrial en esos países.

Hoy por hoy el ejemplo de la industria automotriz es el ejemplo más paradigmático e importante pues, un auto ya no es como ante un medio de acero, plásticos, gomas, vidrios, parabrisas, etc.; un auto hoy es 50% elementos duros, materiales y mitad datos, esto nos muestra la hibridez de la servificación de las manufactruras, es decir la irrazonable de medir la métrica por un lado y el conocimiento por el otro. Es a raíz de esto que se mide mal el conocimiento, en una Economía del Conocimiento no hay un índice para medir este conocimiento en todo el mundo, y sin dudas cuando vemos los cambios que se producen en la industria automotriz impactan de lleno en el comercio, en el empleo, en la energía y tantos otros.

No cabe duda que la importancia de los datos en esta revolución 4.0, es una de las claves; tal cual siempre lo analizo en los diferentes trabajos académicos periódicos; en la sinergia de lo tradicional con lo nuevo; de allí la pregunta que nos debemos realizar y pensar; como nos estamos preparando, con tipo de habilidades, con qué tipo de reconversión, con qué tipo de visión de perspectiva regulatoria, cuestión también que vengo abordando desde el 2015, y que dicha lucha la he llevado a diversas partes del mundo con el afán de lograr una regulación universal del ciberespacio y dar el primer paso para lograr la Soberanía Tecnológica tan necesaria para todos los países del mundo.

Por todo esto, hay que saber que no es solo la tecnología que puede ofrecer nuevas posibilidades laborales, son también las capacidades regulatorias de nuestros países, para poner la tecnología al servicio de objetivos sociales, cuestiones muy contrarias a los pensamientos tecno-pesimistas. También hay que tener en cuenta que, en la nueva integración regional para poder negociar en bloques comerciales, es un imperante realizarlos con la incorporación de las cláusulas tecnológicas, y esto es una de las características y una ventaja de la tecno-gobernanza, más conocida como la diplomacia digital.

Un contrato social tecnológico significa que la automatización no se resuelve con piloto automático, con políticas públicas. El mundo empieza a tomar otro rumbo estratégico en el área de la Inteligencia Artificial y esto es trascendental para el mundo que viene. Canadá habla de Ética de la IA, el Reino Unido de las dimensiones regulatorias de la IA, Europa de los Derechos Civiles de cara a los robots, Australia ha lanzado un ambicioso plan educativo con la automatización. Por eso es necesario hablar de una tecnología de bienestar como una vez se habló de una Estado de Bienestar; y esa tecnología de bienestar viene por el trabajo en conjunto del estado, del mercado y de la sociedad civil.

En cuanto a la cognificación en la revolución digital en marcha, la mayoría de las profesiones, como ya lo dijimos están signada por las profesiones de cuello blanco, que realizan tareas cognitivas, analíticas, etc. ¿Entonces repito, como avanzamos correctamente a ese futuro que ya está entre nosotros? Aquí la respuesta para mucho puede ser sorprendente, pero ya lo he analizado en varias oportunidades y la verdad es que lo volveré a describir en un ejemplo: los hijos de quienes trabajan en Silicom Valley no van a aprender coding, no mandan a sus hijos a aprender las materias tradicionales que por si son importantes; los están mandando a lideralard (filosofía, ética, historia, sociología, ciencias políticas, etc.), los están mandando a estudiar con creatividad y flexibilidad pensar este mundo que viene.

La clave pasa por elementos cognitivos, creativos, etc. Por eso es importante entender, comprender, analizar y llevar a la práctica todas estas pautas, porque los estudios son claros y demoledores si se quiere, porque si no apostamos a una educación de calidad formal, el riesgo a perder el trabajo en manos de los robots se duplica. Y si acaso quedaran dudas para una mayor comprensión de lo analizado, el físico británico Stephen Hawking, que fuera miembro fundador de la Academia Pontificia Vaticana de Ciencias Sociales expreso en una oportunidad: “que, si no se lograba una regulación seria y verdadera de la Inteligencia Artificial y los temas tecnológicos, se puede poner en riesgo el género humano tal cual lo conocemos…y además agrego: pueden las maquinas tener conciencia?, esa frontera de la discusión es que hay que advertir hoy o quizás ayer a través de un contrato social tecnológico.

Por eso, es necesario entender que el tiempo no espera, que la revolución tecnológica sigue avanzando a cada instante, y esta innato en el ser humano tener temor, miedo ante este panorama, pero hay que saber que también hay esperanza, si se desarrolla una convergencia de voluntades, por eso cada vez resuenan más fuertes las palabras del Santo Padre Francisco en una de sus citas cuando hacía referencia a este momento y contexto pandémico extraordinario que vive la humanidad: “todos estamos en la misma barca, o nos salvamos todos o no se salva nadie”. Por eso para afrontar los problemas de fondo que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados es necesario e indispensable un consenso mundial, sumado a la acción inmediata de estos.

La revolución científico-técnica y en general la racionalidad aplicada trajeron admirables beneficios a la humanidad y remediaron innumerables males que dañaban y limitaban al ser humano. Por eso no podemos dejar de valorar y agradecer el progreso técnico, especialmente en medicina, ingeniería y comunicaciones. Sin embargo, se hace peligrosa y causa coadyuvante de la crisis ecológica y de la pobreza creciente a la hora de conocer sus límites, y se cambia de tecnología en paradigma tecnocrático, o cuando se convierte la técnica y su ideología (la tecnocracia) de medio en fin y hace de la humanidad una función de si misma.

“Lo que está ocurriendo nos pone ante la ausencia de avanzar en una valiente revolución cultural”. Hay que superar el enfrascamiento del conocimiento humano a lo que puramente instrumental y el olvido de la ética. Se requiere una nueva visión y una nueva responsabilidad, ante los nuevos desafíos, desafíos estratégicos del cual debemos tener la suficiente sapiencia para marcar un rumbo nuevo, en donde Dios y el hombre, sigan estando en el centro de la vida misma y la tecnología solamente al servicio de estos, esto dependerá solamente de nosotros y será nuestra exclusiva responsabilidad dar la batalla necesaria para la posteridad.

FUENTES CONSULTADAS

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