CIBERBULLYING Y CIBERACOSO: EL MALTRATO EN LAS REDES

CIBERBULLYING y CIBERACOSO: El maltrato en las redes

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CIBERBULLYING y CIBERACOSO: El maltrato en las redes

En la sociedad, tanto en el presente como así también en el pasado, ninguna debe tener miedo a ninguna persecución acoso o agresión. En la actualidad la violencia y la agresividad, incluso en el ámbito escolar, son fenómenos comunes y con un índice de malestar difuso en los adolescentes. El bullying, que hoy tiene una importancia muy alta, es una forma grave de malestar socio-relacional que incluye un conjunto de comportamientos de intimidación y agresividad.

Expertos de diversos países han denominado a este fenómeno, por ejemplo el Sueco Heinemann utiliza la palabra mobbing, cuya raíz mob, indica un grupo de personas o incluso un único individuo objeto de acoso y agresión. Y por otro lado tenemos el término bullying que es el que se utiliza a nivel internacional, palabra que hace referencia a una situación en la que coexisten sujetos activos y pasivos o los agresores y las víctimas.

Elevados estos conceptos al momento actual en que vivimos y transitamos, es decir la nueva era tecnológica, el termino Ciberacoso derivado del inglés ciberbullyng, también denominado acoso virtual o acoso cibernético, es el uso de medios de comunicaciones digitales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa en otros medios. Es decir el ciberacoso o ciberagresion refiere a todo aquello que se realice a través de medios electrónicos o dispositivos electrónicos con el fin intencionado de agredir o de dañar a alguien.

Entre sus características se menciona: al anonimato del agresor, su inmediatez y su alcance, en muchos casos puede constituir un delito penal, cuando el ciberacoso implica un daño recurrente y repetitivo infringido a través de medios electrónicos. Este término de ciberbullyng fue utilizado por primera vez por el Canadiense Bill Belsey.

También se hace necesario mencionar en concreto las diversas otras características concretas que posee esta nueva problemática que cobra más auge con el transcurrir del tiempo, a continuación una enumeración de ellas:

  • Falsa acusación: La mayoría de los acosadores intentan dañar la reputación de la víctima manipulando a gente contra él.
  • Publicación de información falsa sobre las víctimas en sitios web. Pueden crear sus propias webs, páginas de redes sociales (páginas de Facebook), blogs o fotologs para este propósito. Y aunque se elimine la web, todo lo que se publica en Internet se queda en la red.
  • Recopilación de información sobre la víctima: Los ciberacosadores pueden espiar a los amigos de la víctima, su familia y compañeros de trabajo para obtener información personal.
  • A menudo monitorizarán las actividades de la víctima e intentarán rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta.
  • Envían de forma periódica correos difamatorios.
  • El acosador puede trasladar a Internet sus insultos y amenazas haciendo pública la identidad de la víctima en un foro determinado (blogs, sitios web), incluso facilitando en algunos casos sus teléfonos.
  • Quizá acuse a la víctima de haberle ofendido a él o a su familia de algún modo, o quizá publique su nombre y teléfono para animar a otros a su persecución.
  • Falsa victimización. El ciberacosador puede alegar que la víctima le está acosando a él.
  • Sin propósito legítimo: quiere decir que el acoso no tiene un propósito válido, sino aterrorizar a la víctima.
  • Repetición: quiere decir que el ataque no es un sólo un incidente aislado. Repetición es la clave del acoso en línea. Un ataque en línea aislado, aún cuando pueda estresar, no puede ser definido como acoso cibernético.
  • Desamparo legal de estas formas de acoso, ya que aunque cierren un sitio web con contenido sobre la víctima, puede abrirse otra inmediatamente.
  • Es un modo de acoso encubierto.
  • No necesita la proximidad física con la víctima. El ciberacoso es un tipo de acoso psicológico que se puede perpetrar en cualquier lugar y momento sin necesidad de que el acosador y la víctima coincidan ni en el espacio ni en el tiempo.
  • La omnipresencia y difusión instantánea de internet provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tan o más traumático que el acoso físico.

Por otro lado, la fácil agrupación de hostigadores, a quienes se puede pedir su colaboración de manera fácil y económica, sean personas conocidas o no y la cómoda reproducción y distribución de contenidos de carácter audiovisual son otros factores que en determinadas circunstancias resultan determinantes para que surja o se consolide una situación de ciberacoso.

El ciberacoso, al tratarse de una forma de acoso indirecto y no presencial, el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su cara, sus ojos, su dolor, su pena, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o despertar su compasión por el otro. El ciberacosador obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y de imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ.

Ahora bien una vez esbozado conceptualmente y descriptas sus características, se hace más que necesario cristalizar dicho tema, por eso y volviendo al concepto, el ciberbullyng consiste en humillar, amenazar u hostigar a otros iguales, que se lleva a cabo entre niños de un mismo entorno escolar o similar. Este último aspecto es muy importante porque sirve para diferenciar el ciberbullyng del ciberacoso, en el que están también implicadas personas pero en esos casos adultos.

Cuando hacemos alusión de esta problemática en el ámbito escolar es preciso contar con datos, porcentajes más que importantes, a los efectos de poder diseñar las formas de contrarrestar los presentes. El 70% de los escolares que sufren acoso en la Red o ‘cyberbullying’ son niñas, convirtiéndose en un tipo de acoso que se ceba con el género femenino pese a que el abuso escolar fuera de Internet afecta por igual tanto a chicos como chicas, según se desprende de un informe elaborado por la Fundación ANAR y Mutua Madrileña.

Entre los motivos que desencadenan el acoso, los menores citan la marginación por ser diferentes, tener una discapacidad, ser introvertidos o no seguir las mismas tendencias o gustos que la mayoría. “En algunas ocasiones los niños acosados destacan por inteligencia, características de su personalidad e incluso atractivo físico”, precisan los expertos.

Las dos entidades mencionadas han presentado este miércoles una guía de preguntas y respuestas para ayudar a padres y profesores a reconocer y actuar frente al acoso escolar, un documento que incluye datos no solo sobre el perfil de víctima de acoso -generalmente entre 10 y 14 años-, sino que aporta claves para evitarlo.

Excusas para no ir al colegio, rechazo de uso del teléfono móvil o inventarse dolores de barriga son algunos de los síntomas que pueden alertar a los padres de que su hijo o hija puede ser víctima de acoso escolar. El manual se basa en las recomendaciones y conclusiones de expertos en educación, psicología, derecho y seguridad.

También es un imperativo tener en cuenta estas hojas de rutas al momento de enfrentarse a estos males; Otra de las conclusiones de los estudios realizados para elaborar la guía es que las víctimas suelen tardar más de un año en alertar de que están siendo objeto de burlas o acoso en el entorno escolar o las redes.

De hecho, lo peor, a juicio de los expertos que han elaborado la guía, son las “risas, silencios y comentarios de las personas que lo presencian”. Y es que el papel de los testigos para detectar un caso ‘bullying’ es “decisivo” dados los miedos que suelen experimentar las víctimas para reconocer su situación, en muchas ocasiones por vergüenza o por miedo a no ser creídos.

Benjamín Ballesteros, psicólogo y director de Programas de la Fundación ANAR, señaló que hay “tres cosas que los padres no debemos hacer cuando nuestro hijo nos cuenta que sufre acoso escolar”. Son “sobrerreaccionar, sobreprotegerles y no implicarle en la búsqueda de soluciones”.

Para combatir el acoso escolar, tanto presencial como el ‘cyberbullying’, las dos entidades impulsoras de la guía también inician hoy una campaña por redes sociales para llegar a los chicos y chicas con mayor vulnerabilidad de sufrir estas agresiones con el lema ‘No alimentes al monstruo’, que pretende “no dejarles indiferentes e intentar lograr su rechazo al acoso”.

En lo referido al ciberbullying en Latinoamérica investigaciones recientes sugieren una prevalencia entre 6.5 y 35.4%, cercana a 23%, para el caso del cyberbullying. Otros estudios definidos por región muestran un margen de entre 26.1 y 33.5% para Europa  y valores entre 20 y 40% para Estados Unidos. Para Latinoamérica, un informe de la Unicef sobre la violencia escolar en América Latina y el Caribe sugiere que entre 50 y 70% de los estudiantes han estado involucrados en algún tipo de agresión entre iguales. En esta línea, Román y Murillo (2011), en un estudio realizado en 16 países latinoamericanos, reportaron prevalencias de bullying que oscilan entre 13 y 63%, concluyendo que es un fenómeno muy serio y de gran magnitud. En general, los estudios a nivel mundial indican que uno de cada cinco está involucrado en alguna forma de cyberbullying.

Por otra parte, un estudio que analiza el desarrollo histórico de la producción científica sobre estos fenómenos en el mundo reporta que fueron publicados más de la mitad de los artículos citados sobre el cyberbullying, en el norte de América, esto sugiere que los países latinoamericanos parecen estar en clara desventaja en el estudio y avance referido a estos problemas y, por tanto, en el aporte científico al cuerpo teórico de los mismos.

Si bien existen lugares donde se pueden radicar denuncias para quienes son damnificados en este tipo de ciberdelitos, a nivel Nacional, existen dos leyes que protegen contra el Bullying, la ley 26.061 de protección Integral contra las niñas Niños y Adolescentes, y la ley 26.892 de promoción de la convivencia y abordaje de la conflictividad en las instituciones educativas; que lejos de replegarse va creciendo a medida que la tecnología avanza, y la falta de una regulación global sigue aún latente en medio de tantos avances tecnológicos que lejos de ser una ventaja sino no se define con los debidos marcos éticos, morales, sociales y una política de privacidad que realmente sirva a los usuarios que cotidianamente sufren estos flagelos, seguiremos ante la misma situación de indefensión. Por ello insistimos constantemente por una regulación global del Ciberespacio, esta nueva era tecnológica avanza a un ritmo vertiginoso y tengan por seguro que no se detendrá, por ende que esto se convierta pronto en Política de Estado y no en meros parches que distan mucho de soluciones integrales.

Dr. Mario Ramón Duarte

  • ABOGADO (UCASAL – ARG.)
  • JUEZ ADMINISTRATIVO (SAUCE CTES. – ARG.)
  • ESP. DER. MUN. CONT. Y FAL. (UCSF – ARG.)
  • ESP. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA
  • MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO (CBA. – ARG.)
  • COLABORADOR CENEGRI (RIO JANEIRO – BRA.)

FUENTES CONSULTADAS

http://www.jus.gob.ar/media/1039016/guiacyberbullying.pdf

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