ZONAS QUE HAN QUEDADO EN EL OLVIDO

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ZONAS QUE HAN QUEDADO EN EL OLVIDO

Desde www.politicayeducacion.com nos volvemos a conectar con Julio Manuel Pereyra,  Educador Comunitario y Docente de Apoyo a la Inclusión. Nos comunicamos con el fundador de Escuelitas Ambulantes ‘Caminos de Tiza’, columnista que colabora permanentemente con Política y Educación. Seguimos recorriendo caminos mágicos de tizas junto a él para conocer su vida, su tarea diaria a través de sus relatos. En esta oportunidad el recorrido en la localidad de Gral. Roca y la Colonia Yacutinga.

En la provincia de Misiones – Argentina -, se encuentra la Colonia Yacutinga, a diez kilómetros del cruce de Gobernador Roca, localidad ubicada en el departamento de San Ignacio. Yacutinga está entre chacras y palo verde,  la mayoría de sus habitantes tiene que, primero, saber sufrir para luego vivir con poco pero bien y sin necesidad de pedir.

Los principales cultivos son la yerba mate y la mandioca; esta última se industrializa en la localidad con una planta que elabora fécula de mandioca. También cuenta con molinos yerbateros y establecimientos madereros

Desde este espacio, www.politicayeducacion.com  acompañamos un día  de Julio, un educador comunitario que recorre esos rincones olvidados de la provincia de Misiones. Nos cuenta que la noche aún cobija en la opy misionera, y el guardapolvo espera mientras se ceba los primeros mates del día, a la vez que engulla –comer de prisa – una chipa amasada.

Antes de iniciar una nueva jornada, Julio toma precauciones del material que va a necesitar y revisa su  mochila y  portafolio; útiles, material terapéutico, la beca de apadrinamiento de algún gurí. De esta manera emprende su camino, e inicia el recorrido atravesando en soledad el empedrado para llegar a la estación terminal.

Una caminata donde el pensamiento lo acompaña. Muchas veces depende de las lluvias, el estado de los caminos, la distancia entre las casas varios kilómetros lo separan, el horario de trabajos de padres en las chacras o huertas.

El recorrido dura un poco más de una hora de viaje para llegar a Roca, ese tiempo muchas veces el profe lo usa para conciliar un rato más  el sueño hasta que los primeros resplandores del alba se cuelan tras el vidrio de la ventana del colectivo. Un camino que deja atrás Capioví, Jardín América, Santo Pipó, Corpus. Gobernador Roca lo recibe tempranito.

Empieza a recorrer las calles y lo primero que hace es rumbear para el almacén donde lo esperan, lo reciben con  unos amargos (mate) que ayudan a despabilarlo. Ahí lo recibe Norma, quien lo pone al día sobre la realidad de los niños. Fulanito tiene médico, sultanito quiere que comas allá, vino un papá nuevo pidiendo que vayamos a conocer su hijo.

La jornada se inicia, se encuentra trabajando con bastones o braillines, revisar sillas de ruedas, armar nuevos pictogramas, diseñar estrategias de alfabetización inicial, o juegos terapéutico-pedagógicos de estimulación oportuna y/o psicomotricidad.

Recorre los barrios y sus calles con la mochila a cuestas, por pendientes que ya cuestan subir, pero de las que no quiere bajar aunque el cuerpo reclame. Movimiento asistido, grafomotricidad, coordinación oculo manual, Comunicación Alternativa Aumentativa, todo se entremezcla en un popurrí de tareas que nos confunde con Educación Especial Comunitaria.

El profe nos aclara que educa, no cura, “trabajo con personas no con diagnósticos, sabiendo que un diagnóstico no es un pronóstico y mucho menos una sentencia”.

Así pasa la mañana de casa en casa, entre material adaptado o Lengua de Señas, hasta que el estómago le recuerda que ha llegado el mediodía y es necesario una pausa para almorzar. En esta oportunidad el almuerzo es en un ranchito de madera y chapa, y como agasajo algo rico en un plato lleno de amor. Aprovecha un lapso de sobremesa, es su tiempo de descanso. No hay siesta para los guríses cuando el profe anda en el pueblo o la colonia.

Lo espera una camioneta que lo lleva (no puede ser auto por el tipo de caminos) para retomar la actividad, la ruta que recorre lo lleva a adentrarse a Yacutynga. Nos relata que “por el cristal solo veo pasar campos y chacras, hasta que un pequeño ‘racimo’ de casas de divisa a lo lejos”.

La tarde de trabajo comienza alfabetizando un niño con Autismo no escolarizado en la zona rural, y dura hasta que el sol se haya zambullido en el horizonte.

También nos cuenta que “si es invierno, ya consumida la luz del día, espera el colectivo… en verano, si el sol aún está besando el cielo misionero, la ruta 12 y sus vehículos son testigos de un maestro que en la banquina, hace dedo, para continuar sus Caminos de Tiza”.

Daniel A. Traverso

Daniel A. Traverso

Docente y Columnista

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