Sin crisis no hay desafíos

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“No podemos modificar algunas realidades, pero sí vale la pena intentar solucionar lo solucionable”

La vida de las escuelas se encontró con un nuevo espacio, una realidad que golpeó a todos, recorriendo  un camino repleto de desafíos, la escuela tiene un gran reto, enfrentar  lo desconocido en este nuevo escenario educativo.

Tuvimos que  adaptarnos rápidamente a los cambios que nos exigió la Pandemia y pudimos observar un gran  esfuerzo por parte de todos los integrantes de la institución, y luego de estos meses transcurridos podemos afirmar que tenemos muchas fortalezas como así también debilidades. Así fue el inicio de la charla con la directora de una escuela secundaria.

Coincidíamos que quizás es tiempo de pensar en lo que viene, en la escuela acompañada de la pandemia, como convivir con ella y como organizarse para estar preparados para esta nueva normalidad. La pandemia quizás vino a alertarnos que es necesario pensar en cambios en todos los sentidos y ámbitos, a lo mejor esta realidad esté pasando como una voz de advertencia para despertar o generar sacudones para salir del letargo e iniciar esa búsqueda de nuevas prácticas, modalidades para encontrar  las escuelas abiertas.

En esta virtualidad  la mayoría de nosotros nos sentimos con esa cuota de insatisfacción a pesar del esfuerzo realizado y es el momento de generar ese motor de cambio y  permitir que  surja algo nuevo. La vida de las escuelas sigue pasando por el  desafío de lo desconocido, de lo que está por venir y esto nos permite sentir, inventar, reinventar, fantasear, soñar poniendo en juego la imaginación, lo creativo y  lo diferente que hace a nuestra  institución. Para cambiar hace falta coraje, desembarazarse de lo viejo, hacer lugar a lo nuevo con algo de utopía, expresó la profesora.

Todo cambio que opera en el contexto social repercute en la educación, la que, para estar a la altura de las circunstancias, deberá pasar de “una educación de la queja a una de la transformación” (Paulo Freire). Esto implica no sólo redefinir los objetivos, los contenidos, las prácticas, sino también asumir el desafío de desarrollar nuevas maneras de organizar y gestionar la institución. Hoy nos planteamos tantas incógnitas, ¿dónde estamos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿a dónde queremos ir?, ¿qué estamos comunicando?, ¿qué sentimos, qué queremos, qué hacemos?

La directora nos comenta que junto a  plantel docente pudieron detectar  uno de los tantos problemas por el que están transitando en este ciclo lectivo, los leemos con atención en los grupos de WhatsApp, pero nos encontramos con el problema principal que nos preocupa a todos: – los alumnos no responden, – apenas te saludan y no envían las actividades, -ya ni saludan…. , evidentemente sostener el vínculo con los alumnos ha sido una gran dificultad.

También en  los docentes se nota un agotamiento ante esta situación. Nos hace falta estar con ellos, los alumnos, poder abrazarlos, extrañamos mucho, a profesores y alumnos, volver a escuchar sonidos que solo la escuela nos regala. Tenemos muchas  ganas de volver a encontrarnos, manifiesta la docente.

Sin dudas, esto nos llevó a replantearnos todo lo realizado hasta aquí, pensamos en proponernos nuevos objetivos y realizar las modificaciones  necesarias para poder dar solución al problema. “No podemos modificar algunas realidades, pero sí vale la pena intentar solucionar lo solucionable”, nos manifiesto la Sra. Directora.

Esto nos lleva a pensar que no se puede permanecer inmutable ante esta situación, esperando que desde las máximas autoridades tengan pensado como abordar el año lectivo 2021, no es posible dejar pasar el tiempo, los acontecimientos y no estar planificando lo que viene, formando a todos los docentes, personal administrativos, personal no escolar a afrontar esta situación, porque no se puede estar ajenos a esta realidad. Es evidente que ya no puede seguir existiendo los mismos espacios, ritmos, la misma manera de ejercer la docencia.

La escuela está ante la oportunidad de achicar esa distancia entre lo que se transmite, como se hace y las necesidades reales a las que la escuela debe responder. Al menos para intentar solucionar lo que es posible hacerlo.

En este periodo, quizás es momento de implementar cursos a todo el personal escolar pensando en el año lectivo que viene, para organizar la continuidad académica, presencial o virtual o mixta, trabajar con las herramientas posibles, recursos y contenidos, encontrar una plataforma tecnológica para que todas las escuelas puedan crear un ambiente de aprendizaje. Una alternativa que puede servir como guía, UNESCO brinda recursos tecnológicos, con la intención de ayudar a los padres y maestros a fortalecer sus esfuerzos de educación a distancia. Dicha lista de aplicaciones, plataformas y recursos educativos tiene como objetivo facilitar el aprendizaje de los estudiantes y brindar atención e interacción social durante este período de cierre de  escuelas. La mayoría de las soluciones seleccionadas son gratuitas y muchas se adaptan a varios idiomas.

            Es evidente que la pandemia representa un reto para todo el personal escolar de todos los niveles educativos. Estamos ante un desafío que requiere el desarrollo de nuevas habilidades, además de adaptación y experimentación constante para cumplir con los nuevos objetivos. Porque estamos ante un reto sin precedentes, un desafío que no será fácil, vivimos una época  donde tenemos muchas preguntas y pocas respuestas.

            Es tiempo de  reflexionar sobre lo que aprendieron los alumnos en esta nueva experiencia, y ante los resultados puedan reflexionar para poder proponer soluciones y tomar la responsabilidad frente a esta situación, desde la escuela puede surgir la iniciativa para que este escenario pueda cambiar y que entre todos encuentren la escuela preparada para estos nuevos tiempos. Enfocarse a la acción, en función de superar esta situación, es todo un desafío. Es un buen momento para señalar que desde la escuela debemos tener presente esta realidad para afrontar el futuro y poder transformarlo.

            Hay situaciones límites que nos pueden hacer crecer, ampliar la mirada, ser optimistas y percibir un regreso diferente, con un docente y alumnos preparados para los nuevos desafíos que nos impone esta pandemia en el futuro inmediato. Para la escuela un nuevo camino se está iniciando.

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