Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

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Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

En el transcurso de la vida podemos darnos cuenta como el flujo entre buenos y malos momentos nos muestra que el dolor no solamente es inevitable, sino que además se intensifica si no logramos darle algún sentido, es decir, debemos entender que el dolor nos trae algún aprendizaje y no es necesario reforzarlo en forma de sufrimiento.  El neuropsiquiatra Boris Cyrulnik en la entrevista titulada “Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional” explica qué es la resiliencia y cómo fortalecer a los niños para que sean capaces de afrontar cualquier dificultad. 

La resiliencia es la habilidad de iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma. Una persona puede ser resiliente dependiendo de la manera en la que se haya construido su personalidad, desarrollando herramientas para afrontar las dificultades. Un niño, desde los primeros meses de edad, necesita que se le transmita seguridad principalmente proveniente de su madre, ella al sentirse segura, involuntariamente transmitirá dicha seguridad.

El entorno de seguridad, estructurado por los padres o las personas encargadas de cuidar del bebe, le permitirá disfrutar de mejores resultados en los procesos de aprendizaje durante toda su vida. Por el contrario, los traumas que hayan podido vulnerabilizar al bebe, como la violencia conyugal o la precariedad social, generarán una persona más propensa al sufrimiento, por lo cual el miedo y la falta de empatía con nuevos medios sociales dificultan los procesos de aprendizaje.

Actualmente, la cultura de la vida rápida genera ansiedad de los niños. Los padres no tienen tiempo para compartir actividades simples del día a día que son fundamentales para brindarles seguridad a los niños. Actividades diarias como jugar, hacer deportes, cocinar juntos generan ambientes en los que los niños pueden desarrollarse con tranquilidad. Este ambiente seguro se verá reflejado en mejores aptitudes de aprendizaje durante todas las etapas posteriores de su vida. 

Los padres deben aprender a ralentizar la vida y aprender a divertirse, la clave para formar niños con mejores herramientas para afrontar las adversidades de la vida consiste en disfrutar cada instante de las cosas simples. La seguridad refuerza la autoestima, ralentizar la vida genera confianza.

Si una persona ha sido debilitada durante su desarrollo por las condiciones del entorno está más expuesta al sufrimiento y cualquier situación le generará un trauma mayor. Durante el sufrimiento el cerebro funciona y muestra movimientos ante los estímulos exteriores, en los traumas no, el cerebro simplemente se apaga. Ante las adversidades, un cerebro fortalecido en la infancia temprana y con buenas habilidades para superar el sufrimiento funcionará bien y disminuirá las posibilidades de generar traumas ante diferentes eventos.

El apoyo afectivo después del trauma es fundamental para afrontar los momentos de crisis,  apoyarse en los seres cercanos y evitar aislarse son herramientas primordiales para no permitir que el cerebro refuerce el sufrimiento.  Los traumas fuertes generan retrasos en el desarrollo cerebral, hormonas del aprendizaje, crecimiento y reproductivas.  Las carencias afectivas generan una hipertrofia en neuronas repercutiendo en el desarrollo de los lóbulos prefrontales, en de los circuitos de la memoria y de las emociones.

Las personas que han sido expuestas a serios traumas o han vivido la privación de afecto a edades tempranas, interpretan cualquier situación difícil de la vida como una agresión durante el resto de su vida y son más vulnerables ante las adversidades. La seguridad y el entorno afectivo, incluso desde los primeros meses del embarazo, creara niños más resilientes con mejores habilidades de aprendizaje y mejores herramientas emocionales para afrontar la vida.

“La vida es apasiónate y difícil, las expresiones artísticas son formas de superar la tragedia”, afirma Boris Cyrulnik, también cuenta como sus propias experiencias vividas durante la segunda guerra mundial le han servido como reflexión para aprender y le han brindado herramientas para afrontar la vida con resiliencia. Contar historias es ser el portador del aprendizaje que traen las tragedias, mediante el arte se pueden afrontar los problemas. Los artistas, poetas y cineastas transforman las emociones mediante la expresión artística.

El arte juega un papel muy importante en el proceso de resiliencia, el actor se convierte en un portavoz con las fuerzas suficientes para contar la historia de manera diferente al que la vivió, sin angustias ni incomodidades al transmitir el mensaje. Darle sentido al dolor ayuda a entenderlo y superarlo, sufrimos menos cuando aprendemos y hacemos algo con ese dolor, transformando el sufrimiento en obra de arte.

El neuropsiquiatra nos hace un llamado a ralentizar la vida, desarrollar actividades artísticas para reforzar los vínculos familiares y a afrontar las adversidades desde la seguridad que el medio nos proporciona. Debemos ser una cultura capaz de afrontar los ritmos de la vida, combatiendo los efectos de la angustia provocados por el medio y disfrutar de los placeres que se encuentran en las cosas simples de la vida.

Fuente:

Publicado el enero 20, 2021 por Blog del Grupo EMAR • Publicado en Uncategorized • Deja un comentario

Lina Marcela Palacio García

Referencias

Cyrulnik, B. (2018). “La empatía nos ayuda a luchar contra el dolor”

https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/el-altruismo-nos-ayuda-a-luchar-contra-el-dolor-boris-cyrulnik/

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