Proyectando el ciclo 2021: Perspectivas de gestión escolar post cuarentena


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“Hoy más que nunca pensar en educación es pensar en futuro”

El ciclo lectivo 2020 es una muestra de la capacidad de adaptación que tienen la escuela y sus actores. Como institución escolar demostró mejor que ninguna un gran poder de maniobra, en el que gracias a la dedicación y el esfuerzo conjunto de equipos directivos, docentes, alumnos y familias fue posible llevar las clases a los hogares, en una práctica de ensayo y error, producto de un trabajo arduo y sostenido.

La escuela presencial de marzo 2020 de golpe tuvo que convertirse en virtual sin ningún tipo de experiencia previa. Un aprendizaje de hacer escuela a distancia, en donde las prácticas de enseñanza-aprendizaje se fueron construyendo y reconstruyendo colectivamente con la tecnología como un aliado impostergable. Una  escolaridad más emparentada con la idea de una educación en emergencia, dado el contexto de pandemia y la situación de aislamiento obligatorio y, a la vez, emergente por ser algo novedoso para el transcurrir de la escuela tradicional con espíritu áulico entre las paredes del edificio escolar.

En este marco, la transformación tecnológica repentina y obligada de la escuela se convirtió en un requisito fundamental para sostener la escolaridad en su modalidad virtual. Pero pese a su vital importancia, también es necesario hacer énfasis en adoptar el recurso tecnológico de acuerdo a los objetivos pedagógicos y de la gestión escolares.

Otro punto que no puede dejarse de lado en esta situación inestable, es el mantenimiento de canales institucionales confiables, por fuera de la esfera personal, para mantener el vínculo con las familias como también hacia el interior de la comunidad educativa.

Por otra parte, hay que inscribir esta escolaridad en un contexto complejo en el que los docentes tuvieron que sortear lo laboral y lo personal y en donde las mismas familias pasaron por la misma situación, alternando entre sus trabajos y el cuidado de sus hijos y su educación. Sumado a esto, las dificultades o la carencia de la conexión a internet y el acceso a dispositivos completaron un panorama por demás adverso en donde el derecho a la educación se vio puesto en jaque.

Desde Acadeu recurrimos a los protagonistas de algunos colegios que usan nuestro sistema para ver cómo imaginan el ciclo lectivo 2021.

En este sentido, como portavoz y Directora Pedagógica del Colegio Grilli Canning, ubicado en  la provincia de Buenos Aires, la  Lic. Verónica Irabedra, afirma: “La escuela que se viene está creada en aquello que hayamos hecho y transformado durante este tiempo de enseñanza remota”. Si bien se trata de una institución que concibe su propuesta pedagógica y formativa desde el futuro, Verónica afirma: “Hoy más que nunca pensar en educación es pensar en futuro”.

En este colegio desde principios de año están pensando en las características de esa nueva escuela presencial: “Estamos convencidos que esta transformación que se ha dado en este tiempo tiene que ser una oportunidad para no desaprovechar todos los aprendizajes que nos deje” (…) “Todo este tiempo trabajamos sobre cómo volver mejores, qué aprendimos que nos permite reflexionar y mejorar lo que hacíamos y, sobre todo, cómo vamos a hacer visible como escuela todo eso que aprendimos y que queremos transformar (…) Realmente pudimos ver oportunidades entre tanta dificultad (…)”. Sin embargo, la directora pedagógica resalta: “Lo que planifiquemos de aquí en adelante será fundante de una nueva manera de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

Desde el Colegio Grilli Canning parten de la certeza de que estamos transitando un paradigma de incertidumbre que vino para quedarse. De esta manera, Verónica sostiene: “Somos conscientes que debemos aprender a convivir y negociar con ella, como sostiene Edgar Morin”.

De forma asertiva, en su testimonio Verónica asegura que en su institución se encuentran listos para cualquiera de los posibles escenarios que puedan presentarse el próximo año (presencial, virtual o mixto). Pues, en la institución, cuentan con varias cartas en la manga para negociar con la incertidumbre. Entre ellas, sus convicciones pedagógicas, con metodologías activas y sostenidas en el marco de la enseñanza para la comprensión, que ya forman parte de su modo de trabajo antes de la pandemia; la importancia de desarrollar en sus docentes aquellas habilidades imprescindibles para el futuro de la educación. Luego, en cuanto a los alumnos, Verónica destacó el desarrollo de habilidades, herramientas y emociones que será imprescindible que conozcan y dominen como parte de su proyecto vital para estar preparados de la mejor manera posible para un futuro incierto y desconocido; en relación con las familias, la promoción de un nuevo contrato vincular con ellas basado en tres ejes fundamentales: “una comunicación en la que estén contemplados los vínculos, la empatía y la formación más que la información, una mayor participación y compromiso en los procesos de aprendizaje y un espacio de reflexión sobre cómo aprenden sus hijos y cómo saben que están aprendiendo”;

Verónica también hizo énfasis en la importancia de sumar tecnología con un propósito: “No  como placebo (es decir, haciendo algunas cosas con ella) sino como parte de una transformación incluyéndola activamente en los aprendizajes de alumnos y docentes para aplicarlas con sentido y con un propósito, desarrollando capacidades tecnopedagógicas ya que somos conscientes de que vino para quedarse y de ella y con ella, deberemos aprender constantemente”.  Como parte de esa visión de la tecnología, la institución es parte del programa Google for Education y tiene entre sus objetivos posicionarse como escuela referente Google aunque esto solo sería una parte de su proyecto de innovación 2021. Entender el propósito de sumar tecnología

Desde Salta capital, tampoco se percibe un panorama claro ni desde lo ministerial ni en relación a la situación epidemiológica, por lo que ven poco probable un escenario completamente presencial. Cecilia Cruz como Coordinadora del proyecto Cooperativismo y Convivencia y parte del equipo directivo del Colegio N° 8018 CODESA, nos comparte que lo más díficil de organizar será un escenario de bimodalidad. Actualmente y teniendo en cuenta esta posibilidad, se encuentran organizando al personal de la institución, y dado que se trata de una cooperativa de trabajo, dicha organización debe ser consensuada y trabajada entre los diferentes organismos que los agrupan como asociados. La intención es saber y evaluar quiénes son los compañeros que podrán volver a la presencialidad y cuáles no. De esta manera, desde esta institución destacan la importancia de la organización interna dado que una vez que tengan definidas estas cuestiones podrán pensar en avanzar hacia la organización de protocolos para el trabajo con los niños.

Proyectando una escolaridad totalmente virtual, desde CODESA, ven un sistema más aceitado. Cecilia Cruz relata: “(…) Tuvimos un año de mucho aprendizaje. Sin duda una situación sin precedentes para todas las escuelas primarias y de nivel inicial de todo el país. Ese fue nuestro mayor desafío: educar a través de la virtualidad a niños y niñas muy pequeños”. En ese sentido, Cecilia destaca el rol docente: “Jugaron un rol fundamental nuestros compañeros y compañeras que, en muy poco tiempo, aprendieron a usar e implementar herramientas TIC’s y también las familias”. Luego, en relación al trabajo de los equipos directivos y ella como parte de estos reflexiona: “(…) Nos sumergimos en la tarea de mediar y tender estas redes de trabajo entre los y las docentes y las familias, redes destinadas a seguir haciendo escuela. Como dijo hace poco Flavia Terigi, en estos tiempos las experiencias más enriquecedoras serán las experiencias colectivas y comunitarias y llegando al fin de este año nos enorgullece haber construido estas experiencias revalorizando nuestro trabajo cooperativo”.

Como la mayor parte de las instituciones, en CODESA tanto para el nivel inicial como para el primario (cada uno siguiendo su propia lógica), la virtualidad tuvo lugar a través de encuentros asincrónicos y sincrónicos. En donde en el caso de los primeros se trata de actividades en formato cartilla que se entregan a los estudiantes cada 15 días, que van acompañadas de videos tutoriales y orientaciones para los adultos que orientan a los niños. Mientras tanto, los encuentros sincrónicos son clases virtuales, en donde cada docente organiza las mismas en función de las características y dinámicas del grupo clase. Cecilia sentencia: “Suponemos que, en caso de volver bajo este sistema, nos restaría solo pulir algunas cuestiones organizativas y pedagógicas propias de un sistema virtual pero son mínimas. Consideramos que hicimos un trabajo arduo que nos permitió avanzar, organizar y sostener una nueva forma de hacer escuela”.

Asimismo, Cecilia se detiene en aquella naturaleza que hace especial a CODESA: “Nuestro proyecto educativo contempla y apuesta a una educación comunitaria. Trabajamos sobre los vínculos formando redes que sirvan de sostén, como dice Perla Zelmanovich «redes de adultos al sostén de niños y jóvenes»”. De esta forma, el vínculo con las familias se vuelve insoslayable: “(…) Durante este año pudimos mantenerlo abriendo diferentes canales de comunicación, grupos de whatsapp, plataforma Acadeu, reuniones y conversatorios virtuales, etc. Esto nos permitió seguir trabajando con las familias de una forma cercana, ampliando y reforzando las redes que venimos tejiendo desde que inauguramos nuestro proyecto educativo”.

Ya pensando en el 2021, Cecilia recalca que les espera un camino en el que tendrán que replantearse algunas cuestiones, entre ellas el estímulo de ciertas prácticas de socialización entre los niños: “Nosotros alentamos a que los niños y niñas puedan compartir sus útiles escolares. En el nivel inicial también comparten los alimentos y es una práctica tan arraigada que se hizo un cotidiano y que tiene un sentido pedagógico/vincular”. Sin embargo, Cecilia enfatiza que justamente una de las recomendaciones de los organismos de salud es que se intercambie el mínimo material posible, por lo que ante esta situación refiere: “Nos lleva a replantearnos y buscar formas de alentar lo comunitario en donde estará la ausencia del compartir, la ausencia de los abrazos y besos”.

Por su parte, desde la Escuela Integral Jorge Luis Borges de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires, sus directivos de nivel secundario, Alejandro Arce y Carla S.d´ Avila si bien hacen referencia a lo incierto de la planificación del próximo año, internamente se preparan considerando un sistema híbrido en el que puedan vincularse con sus alumnos de manera segmentada. Desde lo organizativo, proyectan “una subdivisión de dos grupos por sección y con una carga horaria disminuida, priorizando las áreas curriculares nodales”. Por otra parte, en lo que hace a la carga horaria de los docentes, los directivos sostienen: “Pensamos en un 50% de su disponibilidad de manera presencial y el resto de la carga virtual, con encuentros sincrónicos y asincrónicos”.

La arista que completa y complementa este esquema es la vinculación con las familias, que se mantendría de modo virtual. Los directivos de la Escuela Integral Borges detallan: “(…) Utilizando videoconferencias para las reuniones y manteniendo la plataforma de comunicación, son a quienes más les costó acostumbrarse a su uso e  incorporación permanente”.

Revisando lo acontecido durante este año escolar sin presencialidad, Alejandro y Carla se replantean lo que implicó la incorporación de los encuentros sincrónicos mediante videoconferencias: “(…) Tardamos bastante tiempo en aplicarlas de manera sistemática, por pensar en que no todos podrían acceder o tendrían dificultades de recursos. Terminó siendo una demanda de las familias”.

Teniendo en cuenta los testimonios y los distintos abordajes imaginando el próximo ciclo lectivo, partimos de una certeza incómoda pero que es necesario y urgente asumir, la realidad en la que nos encontramos como inestable e incierta. Para aprehenderla en su total dimensión es preciso apoyarnos en un término que Verónica Irabedra mencionó en el webinar “Hay escuela después de la pandemia”, el acrónimo de origen estadounidense VUCA -en inglés volatility, uncertainty, complexity and ambiguity-. Nada mejor que este vocablo para hacer referencia a este entorno (el que estamos viviendo desde marzo): volátil, incierto, complejo y ambiguo. Aunque cueste aceptarlo el escenario certero al que estábamos acostumbrados ya no existe y la educación tuvo que seguir desarrollándose pese a la falta de idealidad del contexto. La ansiada vuelta a clases presenciales después del receso invernal nunca tuvo lugar y prácticamente todo el año escolar se desarrolló bajo la modalidad virtual. El 2020 fue y es el año de los educadores protagonistas y hacedores de múltiples artificios para garantizar la continuidad del proceso de enseñanza aprendizaje, motivar a sus alumnos y dejarles también una lección de vida ante la tempestad.

El compromiso de las instituciones escolares y de la comunidad educativa toda con la educación se mantuvo contra viento y marea. La dedicación y el esfuerzo de todo se sintió y se sigue sintiendo fuertemente.

Para finalizar, algunas reflexiones:

“El mayor desafío fue cambiar esa gramática que tenía nuestra escuela y me imagino que muchas lo han tenido, de solamente desarrollarse de manera presencialEncontramos otra manera de enseñar y de poder comunicar. Seguirá siendo un desafío afianzar todos esos cambios en el próximo año.  Ojalá sea de manera presencial, pero incorporando nuevos recursos y más tecnología”. Escuela Integral Jorge Luis Borges, Alejandro Arce y Carla D’ Avila,  directivos del nivel secundario.

“Es impensado volver a la escuela de marzo 2020 en varios sentidos. Todos nos vimos conmovidos y transformados por esta nueva realidad que vino a ponernos como escuelas, en el umbral del futuro. No podemos desconocer esa realidad y debemos trabajar en ella. Es cuestión, de ahora en más, de aprender constantemente…

Ya lo sabía Eric Hoffer cuando afirmó que «En tiempos de cambio quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe»”. Colegio Grilli Canning, Lic. Verónica Irabedra, Directora Pedagógica.

“(…) El poder haber sostenido nuestro proyecto educativo que tiene que ver mucho con estas cuestiones de lo vincular vimos día a día la tarea de los docentes e incluso la nuestra como equipo directivo traspasaba la pantalla para seguir mirando a ese estudiante a esa estudiante con los mismos ojos que siempre acercándonos desde lo emocional tratando de levantarles el ánimo, a las familias también y en algún punto las familias también con nosotros”. Colegio N° 8018 CODESA, Cecilia Cruz, Coordinadora del proyecto Cooperativismo y Convivencia.

“Será, seguramente, un trabajo destinado a instalar nuevas formas de cuidado del otro y la otra, nuevas formas de compartir y de sostenernos, la pandemia vino a demostrarnos que nadie se salva solo, que el Distanciamiento Social solo tendría que llamarse Distanciamiento Físico porque socialmente tenemos que estar más juntos que nunca”. Colegio N° 8018 CODESA,  Cecilia Cruz, Coordinadora del proyecto Cooperativismo y Convivencia.

Fuente: https://gestioneducativa.ar/

Florencia Bacarin

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