La diagonal

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La diagonal, TRABAJOS DEL FUTURO

El futuro/presente del trabajo no es una línea recta sino una diagonal. Atraviesa la agricultura, la industria y los servicios, en una hibridez que conjuga tecnología dura con habilidades blandas, commodities con productos sofisticados, chips con acero, satélites con recursos naturales, economía de unicornios y economía popular, siglo XX con siglo XXI. Más allá del software y el hardware que esta diagonal contiene con sus enormes contrastes, también hay que prestarle atención al orgware, la capacidad organizacional y colaborativa que conjuga esfuerzos de los empresarios, los trabajadores, el Estado y la comunidad organizada.

El trabajo que ya está entre nosotros requiere esta co-creación. Con urgencia. Uno de cada cuatro nuevos empleos que se crearán a partir del año que viene en el mundo responde a profesiones que no existían o eran muy incipientes hace apenas una década. Dos de cada tres niños que están en la escuela primaria trabajarán en empleos que hoy no existen.

Los países en desarrollo sufren cada vez más las consecuencias de un mercado laboral fragmentado, de sociedades divididas y con conflictividad social creciente.

El Consejo Económico y Social, que promueve el diálogo y la construcción de consensos basados en inteligencia colectiva, realizó en mayo un amplio debate sobre el futuro del trabajo y la educación, que generó cincuenta propuestas específicas para facilitar la creación de nuevos empleos. (https://www.argentina.gob.ar/consejo). Los aportes realizados por representantes del sector empresario, del mundo del trabajo, de la academia, de las organizaciones civiles y de la economía popular formarán parte de un proceso participativo para diseñar una operación de crédito con el Banco Mundial que permita apuntalar las iniciativas.

Este puente entre el conocimiento y las necesidades productivas tiene una agenda de prioridades:

-En primer lugar, un justo equilibrio entre productividad y empleo decente. Entre el 25% y 30% de las empresas industriales y de servicios basados en conocimiento reconocen faltantes de recursos humanos. A su vez, la incorporación de tecnología en el ámbito del trabajo necesita hacerse sobre la base de consensos. Un buen ejemplo: en el marco del CES se aprobó recientemente el Acuerdo Social por los Contenidos Audiovisuales Argentinos, entre empresarios, trabajadores organizados y el Estado, que promueve la expansión del sector con estímulos fiscales y formas más dinámicas de contratación, con el objetivo común de generar más empleo, más divisas y más competitividad. Asimismo, y en un plano más amplio, la trazabilidad de los bienes es clave para terminar con la informalidad, la evasión y las nuevas formas de esclavitud. El crecimiento sostenido también requiere un reparto equitativo de los dividendos digitales.

-En segundo lugar, un mayor énfasis en la creación de empleos digitales para la industria 4.0, donde faltan 20 mil vacantes por cubrir. Los estudiantes de ingenierías en la Argentina provienen en más de un 60% de escuelas privadas, y solo el 20% de alumnos de escuelas públicas logran superar los exámenes de ingreso. Esto debe cambiar. Debemos difundir la importancia de conocer programación como un nuevo lenguaje. Y contribuir a la igualdad de género con políticas de apoyo a start-ups de mujeres. De ahí que resulte clave Argentina Programa del Ministerio de Desarrollo Productivo, que busca desarrollar habilidades en pensamiento computacional por medio del aprendizaje de los principales lenguajes de programación y espera formar a 60 mil personas en 2021.

-En tercer lugar, la democratización del saber, a partir de plataformas pública-privadas de formación de habilidades digitales. Con este horizonte lanzamos, junto al Instituto Balseiro el Concurso IB50K que en su edición 11ª edición premiará a los mejores planes de negocios presentados por jóvenes tecno-emprendedores en diversas áreas temáticas, donde el CES apadrina una línea especial destinada a tecnologías educativas que faciliten procesos de enseñanza. Se inscriben en la misma línea, las becas Manuel Belgrano del Ministerio de Educación, que ofrecen incentivos económicos para que 12 mil jóvenes de hogares de bajos ingresos realicen una carrera universitaria o una tecnicatura en una disciplina considerada estratégica para el país.

-En cuarto lugar, potenciar nuestra ventaja comparativa en bioeconomía. Una tecnología para el bien común incluye la innovación para la lucha contra el hambre y la agricultura de precisión, agregando valor a la producción primaria e incrementando la productividad de cooperativas y de la agricultura familiar, tal cual lo promovió recientemente la Federación Agraria Argentina en una propuesta para este último sector. En el marco del CES también realizamos una maratón de cocreación, en un taller para jóvenes en biotecnología, una de las grandes carreras del futuro para la reconversión productiva argentina.

-En quinto lugar, trabajos para una comunidad centrada en el cuidado de las personas y del ambiente. Enfermeros, médicos, psicólogos, trabajadores sociales y maestros constituyen la base de tareas que no podrán ser robotizadas. Allí donde el contacto humano es irremplazable, donde la mirada y el calor de la cercanía corporal añaden un valor diferencial. Acompañando a las trabajadoras del cuidado comunitario, reconociendo la valiosa labor que hacen en los barrios populares.

-En sexto lugar, un Estado Innovador, con un empleo público jerarquizado y la educación pública como motor de una movilidad social ascendente. Con capacitación para jerarquizar la formación docente permanente, diseñar y medir el impacto de las políticas públicas, ampliar el manejo del big data y potenciar una real profesionalización en la administración central, como lo fue el programa de administradores gubernamentales que creara Raúl Alfonsín y que próximamente relanzaremos con un fuerte sentido de innovación.

Es posible profundizar estas líneas de acción iniciadas. No podemos permitir que las diferencias propias de intereses sectoriales, ideológicos o banderas políticas sean piedras en el camino del porvenir. La reconstrucción tiene que ser holística, como lo señaló Luigino Bruni, coordinador de la iniciativa global “la economía de Francisco” y asesor internacional del CES, sostuvo: “Todas las disciplinas individuales mueren cuando intentan pasar de la teoría a la vida. Para resurgir, deben empezar a dialogar con otras disciplinas hermanas, porque los verbos que abren la vida y la explican deben declinarse en primera persona del plural (nosotros).” Cabeza, corazón y manos, son las claves de los empleos híbridos, no del futuro sino del presente próximo.

Autor:

Gustavo Beliz

*Presidente del Consejo Económico y Social. Secretario de Asuntos Estratégicos de la Argentina.

Fuente:

https://www.perfil.com/noticias

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