JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, PENSADOR LATINOAMERICANO.


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UNA MIRADA HISTÓRICA DE LA EDUCACIÓN.

En esta oportunidad nos vamos a Perú, para encontrarnos con uno de los pensadores más influyente de la cultura peruana, José Carlos Mariátegui. Destacado escritor, político y periodista, autor de diarios y revistas, quien tuvo como obra más prestigiosa “Siete ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”.

            Mariátegui es reconocido como uno de los pensadores más influyente de la cultura y sociedad Latinoamericana del siglo XX. Formó parte de la política peruana de la mano de su tarea periodística.

            Tuvo la oportunidad de viajar a Europa, una beca del gobierno de Augusto Leguía le permitió llegar al viejo continente, esa beca fue una manera elegante de alejarlo de su país y de la vida política, ya que era muy crítico del régimen. Italia fue el país que completó su formación socialista.

            Su figura se agrandó cuando publicó su primer libro “La escena contemporánea”, generó movilizar a los intelectuales del Perú y Latinoamérica. Nos encontramos con uno de los pensadores mas lucidos de la literatura peruana, que perteneció a la corriente literaria posmodernista, del siglo XX, fundamental porque aportó con su pensamiento político y educativo.

            Mariátegui planteó desde un análisis dialectico la injerencia en la educación por parte de la burguesía dominante, que solo beneficiaba a esa clase y no al pueblo. Mencionó que la educación en la colonia y en la república, tiene carácter elitista y escolástica.

            Los cambios en la educación, solo se lograrán, modificando las estructuras del sistema político, económico y social. El decía “no es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y la superestructura política. Para mejorar la calidad educativa, es necesario un proyecto educativo unido a un plan de transformación social con una identidad propia para poder alcanzar logros significativos en el renacer de la educación.

            Para Mariátegui, el fin supremo de la educación, era formar al hombre nuevo pensante y operante, con capacidad de interpretar la realidad y transformarla con el esfuerzo de su propio trabajo. Su pensamiento enfocaba el trabajo productivo, como pilar fundamental de la educación, sostuvo que era necesario formar para ser dirección de la producción, lo planteó como concepción, como fin y como método.

            Ahora bien, José Carlos Mariátegui, consideró a la educación como un fenómeno social que debía ser, desde sus cimientos políticos y económicos, y no solo una propuesta pedagógica. Un proceso que debía desarrollarse en los educandos, dentro de un nacionalismo bien comprendido, con valores éticos, sentimientos cívicos, valores personales y profesionales. Esbozó que los hijos del pueblo no deben quedarse solo en la lucha por la distribución de lo producido, sino que deben aspirar en su lucha a la dirección de la producción. Su enfoque  es claro ante la realidad histórica y cultural, que pone acento en la vinculación entre el fenómeno educativo y el social.

          Ha sido un conocedor de la realidad y desde allí se mostró convencido que el problema educativo era un aspecto de la problemática social, sostuvo que como se iba a cambiar la educación sin antes no tener en cuenta replantear la economía. Consideró que el error de muchos transformadores ha sido en el método abstractamente idealista, la doctrina exclusivamente pedagógica, han ignorado el íntimo engranaje que hay entre la economía y la enseñanza, han querido modificar la enseñanza, sin conocer las leyes de la economía.

            El ha dejado plasmado que siendo la educación una de las partes de la superestructura de la sociedad que se encuentra en el campo de la ideología, es necesario  y tener en cuenta la base económica del país. Dejó en claro que la educación sirvió siempre como un agente regulador, enmascarado en formas diversas de métodos y tipos de escuelas que divulgaban los patrones normativos del grupo social dominante. Para que se lleve una verdadera reforma de la educación, el proyecto educativo tiene que estar ligado a un nuevo proyecto nacional.

            Sin ser un pedagogo o docente profesional, reflexionó sobre la educación primaria, artística, la laicidad, la libertad de enseñanza, los métodos pedagógicos y las condiciones de trabajo docente. Analizó experiencias de reformas educativas de otros países latinoamericanos como así también los principales modelos de transformación educativa de la época (francesa y anglosajona). Comprendió lo educativo en su complejidad y amplitud, es decir, como hecho social que trasciende a los establecimientos educativos de la educación formal.

            Publicó artículos sobre la Reforma Universitaria, considerados como uno de los más completos en el tema. En su análisis dijo:

 “Diferenciar el problema de la Universidad del problema de la escuela es caer en un viejo privilegio de clase. No existe un problema de la Universidad, independiente de la escuela primaria o secundaria. Existe un problema de la educación pública que abarca todos sus compartimentos y comprende todos sus grados”.  

Señaló algunos de los mecanismos por los cuales la educación reproduce las desigualdades sociales 52 años antes de que Philip Jackson hablara del “currículo oculto” y 50 años antes de que Bourdieu y Passeron publicaran “La reproducción”. Dirigió furiosas estocadas a los métodos tradicionales de enseñanza basados en el saber del catedrático y la pasividad de los estudiantes,  45 años antes de que Paulo Freire desmenuzara a la “educación bancaria” y su funcionalidad opresiva (y por cierto más de 80 años antes del estreno estelar de la película “La educación prohibida”).

Las reflexiones de Mariátegui sobre la educación deben ubicarse en este marco: son subsidiarias a su intencionalidad revolucionaria. Así por ejemplo, al estudiar la educación primaria, analizó tanto la cuestión de los métodos pedagógicos y el tipo de enseñanza impartida en las escuelas, como las condiciones de trabajo docente y la propia constitución de los maestros como sujeto revolucionario.

En su artículo “Los maestros y las nuevas corrientes”, ya citado, expresó: “El maestro primario se siente próximo al pueblo. El maestro de liceo o de la Universidad se siente dentro de la burguesía (…) La docencia secundaria y universitaria, tanto por su función como por su estructura, tiende a crear una burocracia conservadora (…) El maestro primario hispano-americano procede del pueblo, más específicamente de la pequeña burguesía. La Escuela Normal lo prepara y lo educa para una función abnegada, sin ambiciones de bienestar económico. Lo destina a dar a niños pobres la instrucción elemental -gratuita y obligatoria- del Estado, el normalista sabe, por adelantado, que el Estado remunerará mal su fatiga. La enseñanza primaria -enseñanza para el proletariado- proletariza a sus funcionarios. El Estado condena a sus maestros a una perenne estrechez pecuniaria. Les niega casi completamente todo medio de elevación económica o cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior. De un lado, carecen los maestros de posibilidades de bienestar económico; de otro lado, carecen de posibilidades de progreso científico. Sus estudios en la Escuela Normal no les franquean las puertas de la Universidad. En el espíritu de estos trabajadores intelectuales, extraño a toda concupiscencia comercial, todo arribismo económico, prenden fácilmente los ideales de los forjadores de un nuevo estado social.

  El análisis de Mariátegui en torno a las condiciones de trabajo de los maestros conserva vigencia tanto en lo que refiere a su retribución salarial como a su imposibilidad de contar con posibilidades de formación universitaria y actualización permanente. Y esto último sucede tanto por trabas burocráticas-formales, como por barreras originadas en las condiciones de trabajo de maestros y profesores, obligados a trabajar en más de un establecimiento, en jornadas dobles, sin tiempo ni energías para afrontar además cursos de formación superior.

  “La juventud no es la esperanza del mañana, es la acción del hoy o no es nada.” José Carlos Mariátegui

Daniel A. Traverso

Daniel A. Traverso

Docente y Columnista

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Fuentes:

  • José Carlos Mariátegui y la educación Agustín Cano Menoni** Universidad de la República Oriental del Uruguay – UdelaR
  • Mariátegui y su pensamiento educativo.
  • Mariátegui José Carlos  “7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” Editorial Amauta Lima Perú.

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