EL GROOMING EN LAS ESCUELAS

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EL GROOMING EN LAS ESCUELAS

La llegada de Internet abrió las puertas a la comunicación instantánea, a la creación de redes sociales, foros, lugares de intercambio en la Red, etcétera. Con sus pros y sus contras. Siempre se pone el acento en las facilidades que han traído las tres W pero, ¿qué consecuencias negativas ha podido tener?, sin dudas una de ellas es el grooming.

Hoy en día, cualquiera puede tener fácilmente acceso a Internet, mediante el uso de dispositivos móviles, computadoras, Tablet, laptops etc., más aun los menores de edad quienes son prácticamente expertos en el uso de las nuevas TIC, pero que sin lugar a dudas muchas veces es utilizado sin conocimiento de los riesgos y peligros que existen detrás de cualquier dispositivo con acceso a Internet, aunque es intangible, no quiere decir que, lo que no podemos tocar no exista, más bien es aún más real de lo que imaginamos.

Así como el acoso escolar y la pederastia existe, estas conductas antijurídicas se han trasladado al mundo virtual, del cual ninguna persona tiene un control total. Dichas conductas antijurídicas se encuadran en los llamados delitos informáticos, por lo que es un nuevo terreno para el campo del Derecho, estas nuevas formas de acoso “telemático” pueden comenzar desde el chantaje por parte del acosador hacia el menor, hasta incluso que el menor atente contra su propia vida y que por miedo a decirle a alguien, quedan atrapados en un círculo de amenazas, extorsión, humillaciones, etc. Es una realidad que destruye lentamente a quien es víctima de dichas conductas ilícitas.

El grooming es un engaño pederasta, más conocido por el anglicismo como grooming, una serie de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto a través de internet, con la intención de ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión emocional con el mismo, con el fin de disminuir el temor del menor y poder abusar sexualmente de él.

El daño al niño que ocurre en la pornografía infantil y en el engaño pederasta tiene una dimensión inherentemente moral. El acto tiene que ver con la vulnerabilidad en los niños, la cuestión del daño, la inocencia infantil y la vulnerabilidad de los derechos individuales. El adulto que comete el delito (también conocido como groomer) suele aprovechar el anonimato que ofrece internet para inventarse ciertas identidades y, de este modo, engañar a los niños, con los que trata de conseguir establecer ciertos lazos emocionales. El groomer termina incurriendo en un delito de pornografía infantil, al que llega a través del engaño, el chantaje y la extorsión.

El engaño pederasta es un proceso que comúnmente puede durar semanas o incluso meses, variando el tiempo según la víctima y que suele pasar por las siguientes fases, de manera más o menos rápida según diversas circunstancias:

  1. El adulto procede a elaborar lazos emocionales (de amistad) con el menor. En algunos casos, a través de internet pueden simular ser otro niño o niña.
  2. El adulto va obteniendo datos personales y de contacto del menor.
  3. Utilizando tácticas como la seducción, la provocación, el envío de imágenes de contenido pornográfico, consigue finalmente que el menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual.
  4. Entonces se inicia el acoso, chantajeando a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el menor para abusar sexualmente de él.

Para ello es necesario tomar una serie de medidas tendiente a la prevención de dicha problemática que se desarrolla en épocas de la cuarta revolución industrial, y se utiliza lamentablemente la tecnología para cometer este tipo de ciberdelitos con menores de edad. Un grupo de expertos explica que es preciso estar atento a las actitudes de los menores y su comportamiento, por ejemplo:

  • Si se produce un notable aumento o disminución en el uso de los dispositivos.
  • Si el niño muestra respuestas emocionales (risa, enojo, disgusto) a lo que ocurre en la pantalla.
  • Si oculta la pantalla cuando un adulto está cerca.
  • Si evita situaciones sociales, incluso aquellas de disfrutaba anteriormente.
  • Si se vuelve retraído o se deprime, o si pierde interés en las personas y actividades.

Y si algunos de los puntos enunciados precedentemente se produjera o no, es menester hablar con ellos en torno a este flagelo, dialogar y saber de qué modo utilizan la tecnología, solicitar que no compartan información personal, utilizar las herramientas de control parental para que no accedan a sitios inapropiados, proporcionarle solamente un tiempo para el uso de los dispositivos tecnológicos, hacerles saber los peligros que podría acarrear al entablar relación con personas que no conocen y aceptan en las redes sociales.

Antes estas situaciones no solo la prevención es importante, sino también puede ocurrir que un caso de los que se mencionaran anteriormente se hayan consumado, para ello hay que saber cómo actuar para poder hallar a él o los responsables, para eso es preciso: no borrar ninguno de los contenidos de la computadora o del dispositivo móvil que se haya recibido, puesto que los mensajes, conversaciones, videos y las imágenes que se hayan intercambiado con el acosador, deben ser guardados como prueba, sacar fotos o capturas de pantallas para almacenar dicha información en algún otro dispositivo, no denunciar el perfil del acosador en las redes sociales, ya que al bloquear al usuario se puede generar una pérdida de la información para que se de paso a la investigación de rigor, caso contrario el abusador podría cambiar de perfil y seguir cometiendo los ciberdelitos y por ultimo no amenazar al acosador dado que dicha actitud puede dificultar la tarea de los investigadores.

En fin los datos y porcentajes en cuanto a estos delitos informáticos o ciberdelitos en Latinoamérica, región que al igual que la mayoría de los países del mundo no están preparados para protegerse de esta y otras olas de delitos informáticos. Por ejemplo en el caso del grooming, el 68% quedan sin denunciar, es por ello la masividad de delitos informáticos que se cometen en nuestra región puesto que la mayoría de nuestros países no cuentan con un debida regulación acorde a los tiempos actuales y estrados judiciales con jueces especializados en el tema al momento de juzgar los mismos, esto es una constante que predomina en el análisis de la mayoría de los expertos en informática.

Esta preocupación es compartida al más alto nivel político regional, como da cuenta el “Informe Ciberseguridad 2016 ¿Estamos preparados en América Latina y el Caribe?”, realizado en conjunto por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Universidad de Oxford.

Allí se explicita que “cuatro de cada cinco países de la región no tienen estrategias de ciberseguridad o planes de protección de infraestructura crítica”, mientras que “dos de cada tres no cuentan con un centro de comando y control de seguridad cibernética” y “la gran mayoría de las fiscalías carece de capacidad para perseguir los delitos cibernéticos, entre otras carencias”.

El informe, que analiza el estado de preparación de 32 países, indica que Uruguay, Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia y Trinidad y Tobago tienen “un nivel intermedio de madurez pero lejos de países avanzados como Estados Unidos, Israel, Estonia y la República de Corea”.

Según el titular del BID, Luis Alberto Moreno, “en América Latina y el Caribe, este tipo de delitos nos cuestan alrededor de 90.000 millones de dólares al año”, mientras que “el cibercrimen le cuesta al mundo hasta 575.000 millones de dólares al año, lo que representa 0,5% del PIB global”.

Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, reconoció en el informe que el aumento en la frecuencia y sofisticación de estos ataques muestran que “el delito cibernético no reconoce fronteras nacionales y que se requiere un esfuerzo multilateral y multidimensional para abordar la cantidad de amenazas informáticas”.

Y afirmó que “la necesidad de continuar con cooperación multilateral y la creación de capacidad sigue siendo igual de urgente” ya que “solo trabajando juntos podemos seguir el ritmo y asegurar que los beneficios de este dominio digital nuevo y en expansión supere los riesgos y los costos”. 

Por último es destacar y mencionar que nuestro país (Argentina), firmo a principios de este año como país miembro del Tratado de Budapest, que precisamente es uno de los primeros pasos a nivel mundial para tratar de frenar este flagelo con el intercambio de datos entre los países miembros en tiempo real, ante estas situaciones, que lejos de solucionarse, van in-crecendo.

El control total sobre el uso de internet no brinda una solución al problema, ya que los chicos pueden acceder a través del uso de dispositivos de amigos o conocidos. Por eso, hay que apostar por la supervisión, el diálogo fluido y continuo en una dinámica familiar y poner límites en todos los aspectos.

También está la cuestión de la edad con la que se empieza a usar las redes sociales. En el caso de Facebook, la empresa solo habilita la apertura de perfiles para mayores de 13 años, aunque muchas veces los niños más pequeños tienen cuentas con el beneplácito de los padres. Con su programa Familia Conectada, la entidad busca la construcción de una ciudadanía digital responsable en todos los niveles.

Desde las instituciones escolares es importante destacar, en primera instancia, que la escuela constituye un lugar de contención para los niños y las niñas, en donde la escucha y la atención tienen un rol transcendental. Y en segunda instancia, que existe actualmente una figura legal cuya función se relaciona con poder brindar ayuda a los y las docentes a la hora de realizar denuncias penales.

Sin dudas que la escuela es foco donde puede producirse esta problematica. Según otra la ONG Argentina Cibersegura, en al menos una de cada diez escuelas hay chicos o chicas víctimas de acoso sexual por internet. “Por eso es fundamental que los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil trabajen con las familias acerca de esta problemática. Es importante que también los docentes presten mucha atención al comportamiento de los niños en el ámbito escolar, estar alerta a determinadas actitudes de los niños en la escuela y principalmente, con el uso de los celulares en el establecimiento, y por ende es un imperativo seguir propiciando espacios de encuentro, reflexión y construcción grupal sobre la temática del grooming, hacer charlas, jornadas, encuentros entre docentes, padres y especialistas. Claramente uno de los grandes desafíos estratégicos ante estos flagelos que nos imponen las nuevas tecnologías, al no contar con una debida regulación del ciberespacio en general.

Dr. Mario Ramón Duarte

  • ABOGADO (UCASAL – ARG.)
  • JUEZ ADMINISTRATIVO (SAUCE CTES. – ARG.)
  • ESP. DER. MUN. CONT. Y FAL. (UCSF – ARG.)
  • ESP. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA
  • MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO (CBA. – ARG.)
  • COLABORADOR CENEGRI (RIO JANEIRO – BRA.)

FUENTES CONSULTADAS

https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2017/12/23/la-justicia-argentina-no-esta-preparada-para-combatir-ciberdelitos-pero-estamos-avanzando/ (2017).

https://www.baenegocios.com/sociedad/Advierten-sobre-los-casos-de-grooming-en-las-escuelas-y-recomiendan-medidas-a-los-docentes-20190307-0047.html

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