Docentes que inspiran desde el alma misma de la ruralidad.

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Docentes que inspiran desde el alma de la ruralidad

La ruralidad es una modalidad educativa fascinante. Entrevista a Daniel Bruno

Es una entrega, un compromiso, un medio en que se hace mucho todos los días desde hace tiempo, pero, paradójicamente, existe la posibilidad hacerlo todo cada vez.

Exige horas, días y noches más a allá de las remuneradas; imaginación, esfuerzo físico y creador, el dominio de múltiples saberes y la capacidad para resolver problemas con lo que hay a mano. Es necesario hacerse cargo del discurso que represente a todos o el que proclame el derecho de algunos. Te deja cosas tan complejas como la capacidad de saber interpretar el mundo desde ópticas muy diferentes y otras, tan sencillas, como el valor del saludo cotidiano.

La docencia en la escuela rural es, sin exagerar, como aquella primera sensación de enamoramiento: jamás dejarás de añorarla.

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Esta es la reseña de lo conversado con Daniel Bruno, un docente rural de la provincia de Corrientes.

El trabajo de Daniel fue premiado y reconocido en dos oportunidades este año y por eso es noticia. Sin embargo, a través de esta charla, queremos homenajear la labor de miles de maestros rurales que van andando la escuela por los más diversos parajes y en las más variadas circunstancias. Porque como lo dice el propio Daniel “…el docente rural, indudablemente, presta un servicio y creo que es un desafío ser docente en la ruralidad.”

Daniel Bruno es un docente rural de San Roque. Ahí nació, se crió y allí vive.

San Roque es una localidad de la provincia de Corrientes. Está ubicada a 130 km al suroeste de la capital provincial, en una zona entre los esteros del Iberá y el río Paraná. A 33 km de Bella Vista que se encuentra en la costa del Paraná.

Este 11 de octubre, cumple 248 años y tiene la particularidad de haber sido capital de la provincia cuando el gobernador Manuel Lagraña instaló su sede de gobierno en este lugar, durante la invasión de las tropas paraguayas mientras se desarrolló la Guerra de la Triple Alianza.

Colonia Pando es un municipio joven. Nacido en 2009, reúne a siete colonias. Está distante de San Roque, hacia el norte, 33 km. Se accede por camino de ripio y de tierra. El núcleo urbano de las colonias está en la Colonia Pando propiamente dicha.

Curiosamente, fue el abuelo de Daniel su fundador y el que entregó los lotes a sus primeros habitantes.

Ahí, se ubica el colegio “Madre Teresa de Calcuta” que es el lugar donde Daniel dicta sus clases.

  • ¿Cómo es la escuela y la comunidad educativa?

– La escuela tiene alrededor de 250 alumnos. Tiene un edificio muy moderno que ha construido el gobierno de la provincia hace dos años aproximadamente; cuenta con servicio de internet e, incluso, con un colectivo escolar que lleva a los chicos de distintas zonas que están lejos; algunos llegan a través de otros medios como las motos que es lo más usado.

Colegio Madre Teresa de Calcuta – Colonia Pando, provincia de Corrientes –

Los alumnos son integrantes de familias de pequeños productores y viven en un radio de 5, 10, 15, 20 km a la redonda del colegio. Estamos hablando de pequeños productores, gente que hace agricultura de subsistencia, en pequeña escala; para vivir, digamos.

Tienen pequeñas parcelas de 20, 30 hectáreas, donde trabaja toda la familia, que produce sandía -que es el producto fuerte-, batata -se hizo un polo de producción de batata en esta zona-, maíz amarillo, algunos pequeños animales menores que sirven más para el consumo familiar y otros productos propios de la zona que comercializan, a veces, en ferias francas o a través de una cooperativa que hay en la colonia.

El problema que tienen los alumnos, muchos de ellos, es que el servicio de internet prácticamente no existe, salvo en el colegio y algunas casas del núcleo urbano cercanas a la escuela y al municipio. En las casas de familia, te diría que es muy bajo el porcentaje de los que lo tienen porque es un servicio oneroso, un servicio caro.

Lo otro que tienen, es servicio de teléfono pero que no abarca la totalidad por las distancias y, en muchos casos, mis alumnos tienen uno o dos teléfonos para toda la familia.

Entonces, el año pasado, en plena pandemia, les dictábamos las clases desde la radio. La escuela tiene una radio de baja potencia, pero no la podíamos usar porque no se podía llegar a Pando. Pero usábamos la radio propiedad de mi familia que en todas las colonias se escucha perfectamente. De esa manera, salvamos esa brecha.

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– ¿Cómo te enteraste del hecho de haber sido premiado por tu trabajo docente?

– Te comento que, en el mes de mayo, el 18 de mayo precisamente, me llamó una persona desde Buenos Aires diciendo que lo hacía en representación del Instituto Iberoamericano de Cooperación Agrícola que es un instituto que está compuesto por treinta y dos países miembro, desde Canadá hasta Argentina, y observadores internacionales como España. Es una organización que tiene 40 años, donde están integrados todos los ministerios de agricultura de los países.

Este año, instituyeron el premio a los líderes de la ruralidad de las Américas: “El alma de la ruralidad”. A mí me propusieron por Argentina para ser “el alma de la ruralidad”, aunque parezca mentira. Yo no produzco nada, pero me explicaron que mi trabajo, como el de muchos otros, contribuye a que la gente no tenga que emigrar y pueda quedarse en su tierra trabajando y produciendo.

Fue una grata sorpresa. No sólo haber sido seleccionado para representar a Argentina, sino, además, ser el único docente entre todos los premiados, porque los demás (de México, Brasil, EE.UU., Guatemala, Chile) son todos productores, ingenieros agrónomos.

Ya tengo el diploma que me expidió el IICA. Después harán una entrega que podría ser presencial en San José de Costa Rica, donde está la sede, o bien, en forma virtual. Independientemente de eso, la distinción es importantísima.

A partir de esto, un día allá por el mes de julio, abrí mi correo electrónico y apareció la leyenda “Docentes que inspiran” y me decía que fui postulado por tres personas para ser considerado el docente que inspira. No sé quiénes me postularon porque es anónima la postulación, pero me preguntaban si aceptaba, obviamente que sí. Y fui contestando cada uno de los correos donde me pidieron detalles, videos, fotos, y el fin de semana pasado salieron en Clarín los semifinalistas entre tres mil postulantes y ahí estaba yo y otro correntino más.

Daniel nos contó, también, que su propósito es llamar la atención sobre la propuesta del uso de la radio como medio educativo, visibilizarla, llegar a interesar a “la gente que (específicamente) sepa de qué se trata”.

Su idea original consistió en llegar a la gente mayor en la ruralidad. A aquellas personas que, por razones de trabajo, de tiempo, de familia, no pudieron terminar la escolaridad primaria. De esta manera, acceder a un Plan FinEs (Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios) y, en poco tiempo, tener los estudios primarios y secundarios terminados.

La propuesta se resume en el hecho de tener una radio a través de la cual se pueden dar las clases explicativas con el soporte de cuadernillos impresos. Este modelo fue inspirado en la modalidad de radio ECCA en España, quienes ofrecieron el asesoramiento necesario al proyecto. 

“Lo bueno de esto –sostiene Daniel- es que mostramos que el sistema que se aplica en España, México, República Dominicana, Paraguay, bien se puede aplicar acá. Lo que necesitamos, es formalizarlo que sea una cuestión oficial y que, el día de mañana, la gente pueda recibir su certificado de fin de estudios de forma oficial.”

Y continúa: “Esta era la finalidad. Por eso quería que esto se conozca. A tal punto, que el gobernador vino a mi radio hace un tiempo, estuvo una hora y cuarto sentado en mi programa y él me propuso crear otras radios en escuelas y colegios que tienen población dispersa. De hecho, ya presentamos cuatro proyectos de radio para gente que vive en las islas. Todas esas cosas están en marcha, o sea, conseguimos el objetivo.”

Entonces, cuando los chicos termina el colegio secundario, ¿cómo sigue su vida; cómo se conecta con el mundo del trabajo; tiene la posibilidad de continuar estudiando y volver a su comunidad?

– Siempre le digo a los chicos: “no se vayan, quédense en su tierra”.

Felizmente, hoy Colonia Pando -que no tenía nada- tiene un colegio secundario -donde trabajo- y allí siguen una tecnicatura en logística.

Lo que estamos tratando es que la gente no se vaya, que siga produciendo, pero ya con cierta capacitación que supere la etapa de los padres.

Muchos chicos, la mayoría, no tienen posibilidad de irse de Colonia Pando porque sus padres son de escasos recursos. Ellos mismos colaboran con la economía familiar. Entonces, esta tecnicatura vino a cerrar un círculo que sirve para que, dentro de esta cuestión técnica, ellos tengan otros conocimientos, otros elementos para mejorar la productividad de sus lotes, de sus explotaciones agrícolas.

No todos se quedarán porque, a lo mejor, de una familia de cinco, tres deciden irse a estudiar otra cosa: uno como policía, el otro maestro… Pero, tal vez, a los dos que quedan les interesa continuar con la explotación.

Ahí es donde queremos apuntar con un proyecto para la tenencia de la tierra para los pequeños agricultores que impida que se pulverice la unidad económica. Porque, ¿qué pasa si vos tenés un lote de 30 hectáreas? Quedan 15 para cada uno. Cada vez se va achicando más. Ahí tiene que estar el Estado viendo la cuestión social; diciendo “garantizamos el acceso a la tierra para que la gente pueda tener su lote, pagarlo en cómodas cuotas” y que no perdamos ese concepto de Colonia.

Lamentablemente, comenzó a darse un despoblamiento progresivo de la zona porque, como la gente no tenía muchos horizontes en el campo, vendía su pequeña parcela y se iba a vivir a Buenos Aires a una villa miseria.

Entonces, no desde la función docente sino desde la función social y pública, tratamos de frenar eso a través de un proyecto que ya está en manos de varios legisladores. Creo que toda la comunidad tiene que estar involucrada y los docentes somos los que más tenemos que estarlo.

Ahora, a raíz de este tema, con la rectora del colegio, diseñamos la posibilidad de que pase a ser una escuela agro técnica y ya fue aceptada la propuesta por el Ministerio.

  • Contame qué es ser un docente rural para vos.

– Creo que un docente rural es más bien un servidor público. Más que ejercer una profesión, se brinda un servicio.

Yo soy maestro, mi título es profesor de enseñanza primaria, me recibí en el año 86, tenía 19 años. Siempre quise dedicarme a la docencia rural. No sé por qué; será porque mi papá estuvo muy identificado con la gente del campo.

Comencé a trabajar en el campo. Iba y me quedaba toda la semana en Arroyo González, un paraje que está a 18 km de acá y depende del departamento San Roque. Empecé a socializar con la gente de esa zona y era uno más, con la diferencia de que ellos trabajaban la tierra y yo no, yo era el soporte para los hijos.

El docente en el campo sigue siendo todo, gozando del respeto, de la consideración de la comunidad. Es el que aconseja muchas veces en cuestiones que tienen que ver con la medicina, el que consuela a una persona que está en una situación de desgracia, el que consigue la pelota de fútbol para que los chicos jueguen y se prende en un picado, el que hace un trámite y participa de un funeral. Es cartero, psicólogo, cura, médico cuando el médico no está, es la compañía, el soporte en la comunidad cuando se vive en ella.

A pesar de que esto cambió con el tiempo -porque hoy el docente va, cumple su trabajo y vuelve-  sigo considerando que no hay necesidad de vivir en la comunidad para estar involucrado en los hechos de la comunidad. Por eso, digo que el docente rural, indudablemente, presta un servicio y creo que es un desafío ser docente en la ruralidad.

  • Cómo inspira un docente en la ruralidad

– Creo que, primero, involucrándose con los temas extraescolares. Involucrarse no significa estar todos los días con los chicos; sí contar con el respeto de los alumnos, tener una cercanía con sus problemas para tratar de contribuir y encontrar el canal para escucharlos y estar junto a ellos en el compromiso.

Se inspira, también, con el ejemplo. Sin dudas, la figura del docente, en estos espacios, sigue siendo fuerte y contenedora para sus alumnos y las familias.

Gracias Carolina Laura Marelli por la colaboración en la edición

Daniel A. Traverso

Daniel A. Traverso

Docente y Columnista

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