La construcción de la pertenencia como una política de Estado.

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La construcción de la pertenencia como una política de Estado.

Desde siempre, los Estados locales o nacionales han necesitado generar y consolidar sentimientos de pertenencia que tuvieran que ver con identificaciones más emocionales que racionales. Las mismas han variado en gran parte según el contexto histórico, pero han ido desde lo político pasando por lo religioso hasta lo social. En todos los casos, tiene que ver con la necesidad de aglutinar a las poblaciones detrás de ciertas ideas, convicciones o sentimientos que nos hacen sentir plenos y acompañados por muchos otros individuos.

“Nadie ama a su patria por ser la más grande, la más rica o la más avanzada, sino porque es la suya”

Podemos definir al sentido de pertenencia como aquel sentimiento de identificación de una persona con el grupo al que pertenece, del que forma parte, y con el ambiente en el que desarrolla su vida cotidiana . El sentido de pertenencia está vinculado con el bienestar de los sujetos, considerando que la identidad individual se nutre de la pertenencia a un territorio específico y a un grupo social.

El sentido de pertenencia puede definirse como un sentimiento de arraigo con un ambiente determinado, a partir de la relación del sujeto con su ambiente físico, que es contenedor de referencias no sólo espaciales sino también sociales, históricas y afectivas. La existencia en la persona de un sentido de pertenencia, genera un compromiso en relación a la construcción de significaciones que formarán parte de su memoria personal a lo largo de su vida y la del grupo al que pertenece.

Este sentido de pertenencia es fundamental para nuestro desarrollo evolutivo, ahora bien, no deja de estar directamente influenciado por los cambios sociales que van inherentes a la evolución de los tiempos. Sin ir más lejos, la psicología social y la sociología, nacen precisamente de esta preocupación, la decadencia de la comunidad como consecuencia de los procesos de industrialización y urbanización.

Según Sánchez Vidal (2001), el sentido de comunidad tiene un núcleo importante en torno a la interacción social entre los miembros de un colectivo, y se complementa con la percepción de arraigo territorial y un sentimiento general de mutualidad e interdependencia.

Esta noción general la podemos aplicar a pueblos, ciudades, barrios, agrupaciones religiosas, organizaciones educativas… Esto implica que habrá innumerables tipos de comunidades así como de sentidos de pertenencia, pero en todos encontraremos una piedra angular común. En estos grupos, las personas desarrollan lazos afectivos, se saben valoradas y comparten un conjunto de tradiciones, un pasado común, pautas de comportamiento, valores y símbolos patrios que contribuyen al desarrollo de compromisos en proyectos comunes.

No es de extrañar que, al promover en los espacios educativos el desarrollo de un sentido de pertenencia flexible e incluyente —a diversos grupos, la comunidad, la nación y la humanidad—, se pretende que generen disposiciones en los alumnos para participar constructivamente en la mejora del ambiente social y natural, interesarse en la situación económica del país, cuestionar la indiferencia ante situaciones de injusticia y solidarizarse con las personas o grupos de diferentes latitudes y contextos.

Al serle fiel al grupo y siguiendo sus normas se da una identidad y una seguridad, mientras más segura se sienta la persona, más elevado será su sentimiento comunitario y estará más dispuesta a seguir normas de convivencia. El que se sabe miembro de un grupo, está más predispuesto a cuidar todo lo que este representa porque tiene un significado importante, una filosofía; de lo cual forma parte. El sentir orgullo nos da valor como personas, nos da seguridad y autoestima.

Como seres sociales que somos, está claro que sentirnos parte de un conjunto o de un colectivo social nos ayuda a subir nuestra autoestima, a sentirnos reconocidos, etc. El sentido de pertenencia social se puede hacer presente de muchas maneras diversas: uno puede sentirse parte de una nación, de una religión, de una convicción o creencia política o simplemente ser admirador en conjunto con otras personas de determinados estilos y grupos artísticos, deportivos o culturales.

Hay un punto clave para nuestro propio desarrollo, y es que el sentido de pertenencia influye en la gestación de nuestra propia identidad como criaturas de este mundo. La noción de identidad como sentido de pertenencia a un determinado grupo cultural tiene sus orígenes en Freud. Actualmente es una noción que se utiliza en diversas ciencias sociales, especialmente en historia, sociología y antropología.

El sentido de pertenencia permite establecer no sólo la identidad del grupo como tal, sino también la propia identidad del sujeto como miembro de él. Para Jean-Paul Sartre (filósofo, escritor, dramaturgo y político francés), por la pertenencia el sujeto se ve a sí mismo como parte de un grupo, como perteneciente, adquiriendo una identidad o referencia básica que le posibilita ubicarse situacionalmente y elaborar estrategias de vida.

Sin el sentido de pertenencia estaremos en presencia de lo que el pensador definió como “serialidad”, que es la circunstancia de compartir espacio y tiempo sin conexión emocional, sin percibirse mutuamente los integrantes del grupo.

Las escuelas no son solamente espacios de aprendizaje y adquisición de conocimientos. Al hacer parte del día a día de niños, niñas y jóvenes, constituyen un elemento fundamental de su vida y su desarrollo. En la escuela se gestan relaciones interpersonales, se desarrollan emociones y se crean memorias cada día.

Sin embargo, si los estudiantes no se sienten identificados, integrados e interesados por su institución educativa, se vería afectado no solamente el ambiente escolar, sino también su desarrollo personal y la concepción que poseen sobre esta etapa de su vida.

El sentido de pertenencia es un factor clave para garantizar un buen ambiente escolar y para cumplir metas y objetivos del desarrollo institucional. Cuando se logra un buen nivel de sentido de pertenencia, los alumnos se sienten en confianza para compartir sus ideas, mejoran y evalúan su comportamiento, trabajan en equipo para garantizar el bien común y contribuyen al cuidado de las instalaciones y a la buena convivencia.

VILMA BRITO LOSADA

Vilma Brito Losada

Nacida en Cienfuegos, Las Villas, Cuba. Máster en Educación, Licenciada en Educación en la Especialidad de Defectología, especialización en Oligofrenopedagogía. Actualmente se desempeña como Pedagoga del Centro de Diagnóstico y Orientación de Cruces, provincia de Cienfuegos.  

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