APRENDIZAJE PRÁCTICO Y TEORICO DEL OFICIO DOCENTE

Amigos y Anunciantes que nos apoyan

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Hay que fortalecer el papel de la enseñanza

Emilio Tenti Fanfani (profesor e investigador de la UNIPE, Universidad Pedagógica Nacional)

Hay que tener en cuenta dos cuestiones para tener una opinión sobre la formación docente en la actualidad. Previamente hay que definir el papel que tiene el profesional en su trabajo cotidiano, en las aulas., en el contexto actual de la escuela argentina.

En segundo lugar, hay que definir la particularidad de esta profesión, del aprendizaje de esta profesión. Creo que el modo de aprendizaje de esta profesión es único. Si uno compara con las otras profesiones clásicas establecidas – la medicina, ingeniería, sociología, etc. – la formación docente es algo muy particular que no tiene ninguna de las otras formaciones.

Empiezan en una etapa muy temprana en la vida de los individuos, comienzan cuando el niño comienza la escuela, cuando uno va al preescolar al mismo tiempo que aprende a jugar, las letras, aprenden a enseñar o sea, mientras un chico que estudia ingeniería, medicina a los 18 años, ingresa a la universidad, es probable que nunca haya entrado a un hospital, quizás solo si ha ido a visitar a un familiar enfermo, muchos de los que estudian ingeniería nunca entraron a una fabrica, quizás ingresen por primera vez en segundo año cuando van a hacer alguna experiencia. En cambio, el otro llega a los 18 años al Instituto de Formación Docente con un bagaje de conocimiento práctico impresionante, a ese lo llamamos conocimientos incorporados, que lo tenemos en el cuerpo aun cuando no tengamos conciencia de ello. Eso tiene un poderoso efecto, hay investigaciones que muestran que quizás en la práctica cotidiana del aula es más importante ese conocimiento aprendido de manera espontánea que el conocimiento teórico que se aprende verbalizando, que se aprende en las instituciones de formación docente.

Considero que lo que primero que debería hacer un sistema de formación, es considerar como personas que saben mucho, ahora, lo que hay que preguntarse, si ese saber que es definitivamente, si ¿orienta sus prácticas en el aula?, ¿es un saber pertinente en el mundo que vivimos?, ¿le va a servir para resolver los problemas que tiene que enfrentar cotidianamente? o ¿para satisfacer las expectativas que la sociedad deposita en él?.

Mi hipótesis, es que ese saber práctico es extremadamente conservador reproductivo. Lo que cambia es en la manera de hablar, cuando realizamos una encuesta en la provincia de Buenos Aires, le preguntamos ¿quiénes son sus referentes teóricos?. Los tres autores de base de los docentes eran: Vygotsky, Freire, Piaget. Ahora las pedagogías orientadas por estos personajes no tienen modo que ver con lo que generalmente hace en el aula, como que lo que se aprende en las instituciones es a verbalizar, pero que luego las actividades reproducen modelos muy antiguos. Esto tiene que ser una formación de ruptura. Lo primero que hay que hacer es desestructurar, tomar conciencia que ellos saben mucho y ver que hagamos un análisis críticos, si ese saber es pertinente, va a aprender a resolver los problemas que van a enfrentar o no.

Es muy común escuchar bellas conferencias de especialistas en educación, como pedagogos contra la pedagogía no directiva, pronunciada desde una cátedra, desde un pulpito, o sea, donde lo que dice es contrario a lo que hace, esto es muy frecuente. Esta es la magia de la ideología que está en el cuerpo, no está en la conciencia. Las personas que critican  la clase magistral o la clase frontal  ante un auditorio que lo aplaude y hasta  haciendo todo lo contrario  de lo que está diciendo… Este es el factor, esa distancia es la que hay que romper.

Creo que lo que es importante es el objetivo de la institución, no se puede dejar librado solo al maestro, tienen que ser instituciones del siglo XXI, con recursos, proyectos, trabajos en equipo que induzca a los agentes a hacer las cosas de otra manera. Creo que es importante la primera formación, hay que hacer una profunda reforma intelectual y moral de la formación. Moral en el sentido en lo que es sistema de principios éticos que regula cualquier tipo de profesión. Hay que hacer una profunda reforma de lo que es el concepto de vocación que tiene un peso exagerado en este oficio. Porque la vocación tiene distintas dimensiones, hay dos dimensiones de este viejo concepto, que hay una crítica radical, olvidarse de ello, que es el innatismo, esta idea que uno nace ya con esta inclinación a ser maestro. La segunda, es la idea que la vocación supone que es de actividad de entrega, sacrificio, desinterés, esta cosa todavía pesa sobre la conciencia de los docentes. Pero hay un tercer componente, que es el que tiene que ver con la idea de compromiso, yo creo que toda la vieja idea de vocación hay que confinarlo en esa cosa, este oficio es un oficio que supone una relación intima con personas, pero como muchas, el pediatra ve de a uno a los chicos, los docentes tienen una relación cuerpo a cuerpo con treinta alumnos a la mañana y treinta a la tarde. Cualquier tipo de trabajo requiere a parte una competencia técnica que requiere una especie de compromiso, demostrar que te interesa la felicidad, el bienestar del otro.

Considero que hoy el maestro debe ser una persona culta en un sentido amplio, que tenga un conocimiento de los grandes temas que atraviesa la sociedad contemporánea. Dentro de lo que es cultura, le doy una especial importancia al dominio de la lengua, en nuestra profesión es básicamente, la gran competencia comunicativa expresiva. Recuerdo de una experiencia que hubo en Suecia, un profesor de economía, les prepuso a sus alumnos armar un seminario paralelo a los cursos obligatorios, consistía en leer 15 libros por semestre, libros de distintos temas. Esto te da el dominio de la lengua, la capacidad comunicativa y todo lo que ello trae implicado. Es muy importante es estos oficios.

Soy partidario que un maestro, debe ser maestro justo, quienes tienen que lograr capacidad de resolver problemas, imaginar soluciones, de recurrir a un arsenal de herramientas que tiene que tener en su mochila, tiene que conocer todas las herramientas.

Enfatizar en la formación docente las competencias expresivas y de comunicación, orales, verbales, escritas, corporales, físicas. El maestro entre otras cosas, es una especie de actor, una buena clase es como una performance, un concierto en vivo, que requiere la colaboración de un público que colabore con la performance, no es un mero consumidor del espectáculo. Hay que fortalecer el papel de la enseñanza, el docente enseña, motiva, interesa, concentra la atención, lograr que los chicos te presen atención es todo un esfuerzo. Hoy en día la atención es una capacidad limitada que tenemos, hay que pelear por construir esa atención, construir una demanda de conocimiento.

Tenti Fanfani

Tenti Fanfani

Es uno de los más prestigiosos especialistas argentinos en educación.
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad de Cuyo - con posgrado en Francia-, investigador independiente del Conicet, profesor titular en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y consultor del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco. Ha desempeñado su labor como docente e investigador en varias universidades y centros de investigación de Argentina, Colombia, Francia y México. Post Grado: Diplôme Supérieur d'Etudes et Recherches Politiques: Diploma del Tercer Ciclo de la Fondation Nationale des Sciences Politiques de Paris. Dos años de escolaridad y defensa pública de tesis, aprobada con mención "Très bien". Paris, 1968-1971.
Autor de numerosos libros de la temática
Ha dictado cursos y seminarios en las más prestigiosas Universidades de América Latina y Europa.

Todos los Artículos del autor

¿Te gustó este artículo?