El mes de agosto tiene un brillo especial para nuestra sociedad.

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El mes de agosto tiene un brillo especial para nuestra sociedad.

El mes de agosto tiene un brillo especial para nuestra sociedad, es un mes, donde se resignifica festivamente el pensamiento diario por la infancia y sus derechos.

Siendo las niñas/os uno de los pilares más importantes de y para la educación, que junto a los adolescentes, serán el futuro de nuestro país.

Hacerles un homenaje, recordarlos desde una simple reflexión, una pregunta ¿porqué los adultos tardaron tanto tiempo en legislar sus derechos?….

Hay muchas respuestas históricas, socioculturales, antropológicas,  ideológicas…. Posiblemente, por su vulnerabilidad, se los consideró pertenencia, prolongación de los adultos.

En la actualidad la concepción de infancia está atravesada por otras lecturas y derechos. Siendo una prioridad social.

La educación es uno de los derechos de la infancia, que tiene como propósito, lograr el desarrollo de capacidades, habilidades individuales, y la socialización. Ocupándose por los acontecimientos que pueden afectarlos.

La pandemia ha transformado la realidad de las vidas de los sujetos de la sociedad. Sus efectos; han obligado a las familias a reorganizarse, y atravesar difíciles vicisitudes.

Surge como pregunta ¿cómo habrá vivenciado, cada niño, los cambios, pérdidas, limitaciones que conlleva este tránsito?….Debido a que han tenido que permanecer mucho tiempo confiscados en sus hogares y sin contacto físicos con otros adultos y pares.

Ante la consulta de familiares sobre ¿cómo transitar con sus hijas/os el tiempo libre?, ¿de qué manera?….pudieron pensar este tránsito como un tiempo de reinventar juegos, escucharlos, recrear historias, compartir los contenidos escolares, etc.

El niño aprende por el lazo afectivo que se construye con quienes enseñan, único vínculo que le permite la adquisición de conocimiento y no perturba su curiosidad. En este contexto,  hacemos extensivo el reconocimiento a maestras/os, docentes; que en esta situación de extrema dificultad,  han tenido que hacer un gran esfuerzo para dar respuestas y continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje.  Careciendo de recursos técnicos, de materiales de aprendizaje, y de capacitación específica anterior, se vieron obligados ante la pérdida de lo presencial y la interacción cara a cara,  de modificar sus metodologías,  sosteniendo y, resolviendo dificultades propias de la educación virtual, tanto a  sus alumnos, como, en algunos casos, al grupo familiar.

Silvia Susana Lomónaco

Silvia Susana Lomónaco

Psicóloga, Profesora de Psicología.
Docente en la UNR Facultad de Psicología.
Fue investigadora en la UNR Facultad de psicología.
Profesora en Ciencias Económicas.
Seminarios sobre niños, adolescentes, en instituciones públicas de salud.

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