Una reflexión acerca de la educación en valores desde la institución educativa

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Si la escuela se preocupa realmente por esto, estará preparando para la vida

En las diferentes educaciones se están realizando transformaciones dirigidas a lograr que cada maestro esté en condiciones de ofrecer a sus educandos la educación que estos requieren para que todos estén en igualdad de posibilidades en la sociedad que construimos; sobre la base de un conjunto de principios, que forman un sistema íntimamente relacionado, donde es posible el acceso de las niñas y niños, así como las mujeres, a la educación con equidad, donde la enseñanza es gratuita y constituye un derecho y deber de todos, sin distinción de sexo, raza, religión, grupo social o capacidad.

Además la Educación Cubana trabaja, a partir de un diagnóstico profundo de la niña o el niño, de su familia, de su entorno y de cómo interactúa con él, por la atención diferenciada a los educandos de acuerdo con sus necesidades y posibilidades, tomando en consideración las ayuda y estimulaciones oportunas que cada cual requiere, promoviendo siempre su máximo desarrollo y nunca la exclusión o la segregación en la atención educativa.

Asistimos a una nueva etapa en el desarrollo del sistema educativo en el que, entre otros aspectos, resulta imprescindible tener claridad en los fundamentos y conceptos que lo rigen, sobre lo cual no se puede hablar si no es con respeto y admiración.

En la cotidianidad del proceso educativo el niño se comporta de diferentes formas, manifestando como va teniendo lugar la formación de diferentes cualidades y sentimientos, si se manifiesta su amor a la familia, a la institución educativa, al trabajo, a la patria. Constituye tarea esencial de los profesionales orientar a las familias, guiar y apoyar a los padres o personas responsables del desarrollo y cuidado  de niñas y niños para que puedan cumplir su función educativa: ofrecerles técnicas y herramientas necesarias para su desempeño, sin embargo, a pesar de los ingentes esfuerzos del estado y de las autoridades educacionales, no todas las familias que educan a sus hijos están debidamente preparadas, en particular en la formación de valores.

La formación de valores tiene una gran importancia para el desarrollo de la personalidad para lograr que los educandos asuman una participación correcta dentro de la sociedad en que viven.  Nos referimos a la formación de valores que deben regir el comportamiento general de niños y jóvenes, que orientan su conducta y determinan sus formas de actuar.

Los valores existen como la valoración que hace el hombre de las cosas mismas. No son ni meramente objetivos ni meramente subjetivos, sino ambas cosas a la vez: el sujeto valora las cosas, y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado. Los valores no existen con independencia de las cosas.

Descubrir los valores sólo es posible a quien mira positivamente el mundo, al que previamente ha comprendido que todo lo que existe “existe por algo y para algo”; que cualquier ser, por pequeño que sea, tiene su sentido y su razón de ser, es decir VALE. Los valores no “existen” con independencia unos de otros, sino en lógica subordinación, en referencia a una mayor o menor importancia en la apreciación del sujeto que los descubre.

El sujeto valora, pues, las cosas en función de sus circunstancias especiales, puesto que siempre se encuentra  en interacción con el mundo, es decir, con las cosas, los bienes, los valores. La valoración que hacemos de las cosas no la efectuamos con la sola razón, sino con el sentimiento, las actitudes, las obras… con todo nuestro ser.

La formación de valores tiene una  gran importancia para el desarrollo de la personalidad, para aprender a comportarse, para aprender a evaluar conductas y distinguir entre lo positivo y lo negativo, entre lo bueno y lo malo. Para el pedagogo alemán Scholz, los valores son siempre una relación sujeto-objeto, son siempre  el resultado de las valoraciones, de un proceso del reflejo específico de la conciencia. La educación en valores se justifica por la necesidad que tienen los seres humanos de vivir en sociedad, de saber comportase en cada momento de la vida.

“La esencia de los valores es su valor, el ser valiosos.  Son contenidos que pueden ser aprendidos y que pueden ser enseñados. “Los valores pueden ser realizados, descubiertos e incorporados por el ser humano. Justamente en esa triple posibilidad reside su importancia pedagógica, por ello se puede hablar de la educación como realización de valores y de una pedagogía de valores”

Los educadores tienen ante sí una tarea de vital importancia, la educación de valores.  Pensar por un instante que se es responsable de formas de actuar, de maneras de comportamiento, de ayudar  a que los niños y jóvenes sean más solidarios, más responsables, más justos, que se autoestimen, que respeten  y ante todo que sean justos.

Es necesario insistir en la tarea que ante sí tiene la escuela en cuanto a educación de valores refiere: ello permite ayudar a modificar conductas, formas de actuación, a hacer que las personas convivan en un mundo donde el respeto a los derechos humanos sea el pilar fundamental, donde se libren prejuicios que por el solo hecho de serlos ya constituyen un obstáculo para convivir adecuadamente.

Educar en valores lleva  a que un grupo de factores entre los que están la familia, los medios masivos de comunicación, las organizaciones de masas y la escuela como rectora de este proceso se unan, planifiquen y organicen el trabajo que en este sentido es necesario hacer.

La escuela tiene que utilizar variantes de estrategias y métodos para lograr que los escolares asimilen las normas correctas de convivencia social  y se formen un sistema de representaciones y valoraciones morales; pero no puede olvidársele que cada escolar tiene su propia individualidad que cada quien es como es y sobre esa base trabajar.

En la sociedad la educación moral considera al hombre como valor supremo, ella supone formar cualidades morales fundamentales en el respeto a la dignidad humana y la formación del sentido de la dignidad propia, es decir lograr nuevas formas de entender la vida.

La educación moral promueve el respeto a todos los valores y opciones.  No defiende valores absolutos pero tampoco es relativista; no toma una posición autoritaria (una solución única) ni una posición libertaria (haz lo que te apetezca). Ante un conflicto de valores es necesario conjugar estos dos principios: Autonomía personal frente a la presión colectiva y Razón  dialógica en oposición al individualismo que olvida el derecho de los demás.

Es lógico entonces pensar, que la escuela tiene que ocuparse de la educación moral. “Instaurar en nuestra sociedad una Pedagogía de los valores es educar al hombre para que se oriente por el valor real de las cosas,  es una pedagogía de encuentro entre todos los que creen que la vida tiene un sentido, los que saben que existe  un porqué en lo extraño de todo,  los que reconocen y respetan  la dignidad de todos los seres”. Los valores que configuran la dignidad del hombre, reconocidos por todo, dan apoyo y fundamento a un diálogo universal, a un entendimiento generalizado.

La acción educativa debe orientar sus objetivos en la ayuda al educando para que aprenda a guiarse libre y razonablemente por una escala de valores con la mediación de su conciencia.  Ello implica también  ayudar en la experiencia (personal e intransferible) de los valores, para que sepa descubrir el aspecto de bien que acompaña a todas las cosas, sucesos o personas, para aprender a valorar con todo su ser, querer con la voluntad e inclinarse con el afecto por todo aquello que sea bueno, noble, justo… valioso. “Educar  en los valores es lo mismo que educar moralmente, o simplemente educar, porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre”.

El valor es la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos.  Refleja la personalidad del individuo y  es la expresión del tono moral, cultural, afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad “Los valores auténticos, asumidos libremente,  nos permiten definir con claridad los objetivos de la vida,  nos ayudan a aceptarnos tal y como somos a estimarnos, al tiempo que nos hacen comprender y estimar a los demás.  Dan sentido a nuestra vida y facilitan la relación madura y equilibrada con el entorno, con las personas, los acontecimientos y cosas, proporcionándonos un poderoso sentimiento de armonía persona”

La escala de valores de cada persona será la que determine sus pensamientos y su conducta. La carencia de un sistema de valores bien definido, sentido y aceptado, instalará al sujeto en la indefinición y en el vacío existencial, dejándole a merced de criterios y pautas ajenas.

Sin embargo la educación moral como proceso  complejo de influencias no puede ser organizado de manera  general y cerrada, debe considerarse como un sistema abierto al diálogo, la reflexión y respeto a las diferencias individuales de los escolares y contextos  en que tiene lugar.

Desde esta perspectiva cuando se habla de educación en valores morales y de cualquier tipo, es necesario tener en cuenta que cada persona crea su cosmovisión ética a partir de las experiencias, relaciones, conocimientos, vivencias y en todo caso la escuela está llamada a reorientar esas vivencias hacia valores socialmente instituidos tanto por la cultura universal como por las tradiciones nacionales y locales.

Cuando se educa moralmente se desarrollan sentimientos humanistas, laboriosidad, honradez, sencillez, modestia, camaradería, respeto mutuo y sentido de la dignidad humana. Por ello, la educación moral constituye uno de los elementos que intervienen en la formación multilateral  y armónica de la personalidad, pues esta personalidad no es una suma aritmética de cualidades, actividades y relaciones, es un todo con una calidad específica; se logra y consolida solo cuando todos los aspectos de su educación se integran en un sistema.

Si la escuela se preocupa realmente por esto, estará preparando para la vida y según Puig Rovira hacer una escuela que prepare para la vida significa lograr que esta sea sensible a la realidad y que esté conectada a los hechos del entorno próximo, en la actualidad también a los hechos que ocurren en cualquier parte del mundo, es una educación que encarna los problemas que nos preocupan, las dificultades de convivencia que tenemos, los retos que debemos plantearnos.  Por lo tanto, una educación que prepare realmente para la vida, para enfrentar los problemas que previsiblemente vivirán en el futuro los actuales escolares, una educación que contribuya a que la vida sea viable.

VILMA BRITO LOSADA

Vilma Brito Losada

Nacida en Cienfuegos, Las Villas, Cuba. Máster en Educación, Licenciada en Educación en la Especialidad de Defectología, especialización en Oligofrenopedagogía. Actualmente se desempeña como Pedagoga del Centro de Diagnóstico y Orientación de Cruces, provincia de Cienfuegos.  

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