Una clave para trasformar la realidad de mi aula

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Nos comunicamos con la docente Cecilia Carolina Muñoz, actualmente reside en la ciudad de Bandera,  ubicada al Sudeste de la provincia a 260 kilómetros de la ciudad capital, Santiago del Estero, Argentina.

Carolina nos comenta que se inició como Maestra de Grado en la Escuela N ° 733 Patricios Santiagueños de la localidad de Guardia Escolta (2009) y que actualmente trabaja como Maestra Especial de Ingles en la Escuela N° 751 Teniente General Juan Carlos Sánchez (2015) de la ciudad de Bandera.

Carolina nos expuso que fue seleccionada por la academia GLOBAL TEACHER PRIZE, mediante la convocatoria anual que lanza la fundación Varquey, reservada para todos los docentes desde jardín de infantes hasta el nivel secundario. Esta nominación, para Carolina ha sido importante no solo para ella sino  también para nuestro país, que la Argentina esté dentro de esta selección en representación del rol docente. Su postulación fue una necesidad de compartir su trabajo que realizaba junto a sus alumnos en el aula. La idea de postularse inicio en el año 2015, cuando no se sintió conforme con su práctica docente, “sentía que le estaba haciendo perder el tiempo a los alumnos, lo veía algo intangible y poco útil aprender inglés”. 

Nada fue sencillo, las dificultades se presentaron para aplicar el nuevo método de enseñanza, Carolina nos relata que Bandera, la localidad donde reside, no tiene agua potable y el desafío de la conectividad es permanente. La decisión fue ser parte de la solución y no del problema, fue así que articularon con la empresa proveedora de internet para que les otorgara la conexión gratuita.

Ese contexto generó un gran desafío con sus alumnos y su gran reto inicial fue dar apoyo a estos alumnos y generar un clima de confianza, elevar su autoestima y permitirles soñar con su futuro. Su estrategia específica fue partir de sus necesidades y por eso realizó encuestas, escuchó a cada uno de sus alumnos, se puso en su lugar y los conectó con nuevas oportunidades, aprovechando  tecnología como herramienta de aprendizaje.

Carolina nos relata que el sueño de ser maestra, nació junto con ella, “recuerdo las tardes de mi infancia jugando a enseñar a mis hermanos, ya que soy la mayor, era la que primero experimentaba los cambios del crecimiento. Nunca me lo cuestioné, a pesar de que tenía la oportunidad económica de viajar a otra provincia y estudiar otra carrera, pero mis convicciones eran firmes con respecto a lo que quería ser de grande”.

Hace unos años ha sido becada por la Comisión Fulbright y Ministerio de Educación de la Nación, para una capacitación en San Francisco, California Estados Unidos relacionada a la Innovación de las prácticas pedagógicas, con el uso de dispositivos tecnológicos en el aula. Con respecto a esa experiencia, nos comenta que: “en el  2017 se concretaba uno de mis objetivos, viajar a Estados Unidos, la condición de ser profesora de Inglésme movilizaba a vivir una experiencia más allá de lo que los libros podían contar con respecto a la cultura y educación de este país,  pero mi condición económica no me permitía, entonces la bendición llego cuando recibí la noticia de que finalmente había quedado seleccionada como Docente Becada por la Comisión Fulbright, para una capacitación en Innovación de las practicas pedagógicas con el uso de la tecnología, por 21 días, en San Francisco, California, lo que me permitió vivir un viaje  del  cual yo no volví,literalmente, ya que pude observar como ese país incorporo la tecnología en sus aulas y el desarrollo de la vida institucional que  me genero  un fuerte deseo de conseguir lo mismo para mis alumnos Argentinos. Comencé a confeccionar un plan de acción de regreso a Argentina qué consistía el trasformar de un aula tradicional a un aula interactiva. Parecía que todos los desafíos se pusieron de acuerdo en imposibilitar lograr esta iniciativa, pero con el objetivo claro, ganas, perseverancia y convicción con mucha humildad lo digo, fui superándolos y hoy varias generaciones de alumnos que egresan de nuestra casa de estudio se van viviendo una experiencia de aprendizaje diferente donde ellos también tienen participación activa como protagonistas del cambio”.

Siguiendo con la charla, la docente nos cuenta que su propuesta responde a poner en valor la “Voz Estudiantil”, hubo un momento donde el desánimo, el poco interés, la indisciplina, la falta de respeto y la desestimación por la materia, era la constante, creando una ambiente de caos en el aula, esta crisis me llevo a la auto reflexión, concluyendo en encuestas diseñadas para mis alumnos donde mi interés era decodificar cuales necesidades de cambios querían, que les gustaría aprender, de qué forma, que les gustaba de mi y que no les gustaba de mí. Todo esto conformo un gran banco de datos donde la palabra que se repetía era:TECNOLOGIA, y de este modo encontré la clave para trasformar la realidad de mi aula.

Ante la consulta de cómo son sus clases, Carolina Muñoz nos comenta que sus clases tienen un solo objetivo “Que nadie salga vacío”, es por esto que propuse en un momento a mis alumnos ser socios, armar unas sociedades dentro de nuestra aula cual beneficio sea aprender unos de otros. La emoción juega un rol importante, ya que al ingresar al aula debe mostrar esa emoción de estar allí, contagiar de alegría y entusiasmo a los alumnos.

Estamos viviendo cambios vertiginosos todo el tiempo y hay que sincerarse y dejar ver nuestras limitaciones y convocar a nuestros alumnos como co-educadores impulsando una retroalimentación donde seamos co-aprendices. Tenemos que aceptar que no nos cambiaron las reglas del juego, simplemente el juego cambió y las necesidades del alumno moderno deben ser prioridades para ofrecer una clase de calidad, actualizada y ajustada a las necesidades que hoy se demanda. El ir a la escuela no debe ser una obligación, por todo lo contrario, debe ser un disfrute y nosotros como docentes tenemos la responsabilidad de provocar todos los cambios necesarios con el propósito de materializar lo antes mencionado.

Nos quedamos con esta conclusión, estamos viviendo cambios vertiginosos todo el tiempo, hay que sincerarse, dejar ver nuestras limitaciones y convocar a nuestros alumnos como co-educadores impulsando una retroalimentación donde seamos co-aprendices. Tenemos que aceptar que no nos cambiaron las reglas del juego, simplemente el juego cambió. “Que nadie salga vacío de mis clases”.

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